
Se levantó de su cama, un nuevo día de trabajo, negocios y una boda a punto de efectuarse.
Dirigiéndose a su baño, toma una toalla y se cubre la mitad de su cuerpo con ella, continuó el trayecto. Se mira al espejo y con una mano lo abre como una pequeña puerta, saca de ahí su maquina afeitadora, tenia necesidad de por fin quitarse la barba de candado que tanto tiempo lo acompañó.
Mientras se afeitaba, se miraba al espejo, podía ver a un hombre exitoso, de tez clara, cabello muy negro, cejas tupidas y ojos azules.
Recordó por un momento su adolescencia y el éxito que tenían sus ojos entre las chikas, eso lo hacia ser el mas popular, sin contar que estuvo en un equipo de jockey y eso lo complementaba.
Continuó parchándose el mentón con pequeños pedazos de papel, las pequeñas heridas dejadas por el filo de las electrónicas navajas.
Un destello de recuerdo llegó hacia él, y se remontó cuando vio por primera vez a Carolina, una mujer mayor con aire de juventud, siempre tan originalmente arreglada, sus cortes de cabellos la distinguían de las demás señoras de sociedad, con quien estaba acostumbrado a convivir, en la compañía de su familia. Una mujer hermosa, esbelta y con principal atención a su cuerpo. Era lo que mas le había llamado la atención, después fue su trato y la manera de mirarlo.
Con su intento de protección, hizo que él se enamorara perdidamente de ella. Carlos al imaginar su imagen, sentía como el corazón aun le palpitaba apresuradamente.
Sin embargo estaba seguro de continuar con su boda, pues quería que todo eso pasara y la imagen de ella se borrara completamente, pues después de la celebración se llevaría a Mónica a vivir a otro país. Donde él comenzaba a hacer negocios.
Salio del baño y se dirigió a abrir su closet, dispuesto a tomar de ahí cualquier par de vestiduras que encontrara.
Comenzó a elegir, gancho por gancho, tomó su camisa Ralph polo, color azul y con sus respectivos pantalones preferidos.
De su mente no se apartaba, ella, Carolina… la lucha intensa de sacarla de su mente, le costaba mucho trabajo, pero como buen guerrero vestía su armadura y se enfrentaba a sí mismo.
Mónica se encontraba en su oficina tomando una taza de café.
Dirigiéndose a su baño, toma una toalla y se cubre la mitad de su cuerpo con ella, continuó el trayecto. Se mira al espejo y con una mano lo abre como una pequeña puerta, saca de ahí su maquina afeitadora, tenia necesidad de por fin quitarse la barba de candado que tanto tiempo lo acompañó.
Mientras se afeitaba, se miraba al espejo, podía ver a un hombre exitoso, de tez clara, cabello muy negro, cejas tupidas y ojos azules.
Recordó por un momento su adolescencia y el éxito que tenían sus ojos entre las chikas, eso lo hacia ser el mas popular, sin contar que estuvo en un equipo de jockey y eso lo complementaba.
Continuó parchándose el mentón con pequeños pedazos de papel, las pequeñas heridas dejadas por el filo de las electrónicas navajas.
Un destello de recuerdo llegó hacia él, y se remontó cuando vio por primera vez a Carolina, una mujer mayor con aire de juventud, siempre tan originalmente arreglada, sus cortes de cabellos la distinguían de las demás señoras de sociedad, con quien estaba acostumbrado a convivir, en la compañía de su familia. Una mujer hermosa, esbelta y con principal atención a su cuerpo. Era lo que mas le había llamado la atención, después fue su trato y la manera de mirarlo.
Con su intento de protección, hizo que él se enamorara perdidamente de ella. Carlos al imaginar su imagen, sentía como el corazón aun le palpitaba apresuradamente.
Sin embargo estaba seguro de continuar con su boda, pues quería que todo eso pasara y la imagen de ella se borrara completamente, pues después de la celebración se llevaría a Mónica a vivir a otro país. Donde él comenzaba a hacer negocios.
Salio del baño y se dirigió a abrir su closet, dispuesto a tomar de ahí cualquier par de vestiduras que encontrara.
Comenzó a elegir, gancho por gancho, tomó su camisa Ralph polo, color azul y con sus respectivos pantalones preferidos.
De su mente no se apartaba, ella, Carolina… la lucha intensa de sacarla de su mente, le costaba mucho trabajo, pero como buen guerrero vestía su armadura y se enfrentaba a sí mismo.
Mónica se encontraba en su oficina tomando una taza de café.
-Eufrasia¡¡, necesito canceles la reunión de hoy con los vendedores, ya que tengo que terminar de analizar sus propuestas.
Diligentemente se aparece en la puerta abierta de su oficina y escucha con atención las instrucciones.
- Por supuesto, también le recuerdo que en 30 minutos vendrá la Srita de la Peña.
- Cirse? Llamo?- Soltando su taza de café y sorprendida con el aviso que le daba tanta alegría escuchar. Pensó que seguramente le querría dar una sorpresa por que no le avisó de su llegada.
Haciendo tan escandalosa intervención, se aparece cruzándose en el camino de Eufrasia, Ingrid quien con mucha alegría se dirigía a Mónica.
- Moniq, no me has llamado. No tengo idea de cómo has estado pasando estas pocas semanas de vida que te queda- Comentó irónicamente, debido al acercamiento de la boda.
Se levantó de inmediato de su escritorio y eufóricamente la saludó, ignorando la presencia de su asistente, quien prudentemente se retiró.
- Hay tantas cosas que contarte, la principal…- La tomó del brazo y la sentó de manera que toda su atención sea para ella.
- He estado con Cirse.
- Como que has estado, salieron otra ves¡
- Noo¡¡, ya estuvimos juntas, tu sabes.
- Increíble Mónica, me has dejado muy sorprendida, no pensé que lo hicieras. Y que tal como se siente??¡¡¡
- Maravilloso¡¡, y te tengo que confesar que estoy enamorada de ella.
- Ay Mónica, solo por una vez?..
De inmediato Ingrid alzó su ceja como signo de incredulidad.
- Es que no fue solo una vez, nos hemos estado viendo.
Ingrid, asustada y a la vez contenta, se levantó del asiento dando un brinco.
- Eres lesbiana¡¡¡ lo sabia, me daba cuenta como me mirabas en los vestidores.
- Ingrid Cállate¡¡, claro que no… o sea, creo que si lo soy, pero no te miraba en los vestidores. Aun no lo sabia de todas maneras. No se si solo es ella, pero es increíble lo que siento te juro, me da tanta energía su compañía, siento que cuando estoy con ella después tengo la fuerza de conquistar al mundo.
- Estas grave.. más bien estas enamorada. Y que piensas hacer, faltan unas pocas semanas para tu boda. Debes pensarlo bien Mónica y tomar una decisión por que, si esto es una aventura… bien, pero estoy viendo que ya hay un sentimiento.
Mónica se levanta de su lugar y se da media vuelta dándole la espalda, confusamente queda en silencio, le aturden los comentarios que escucha y la presión de tomar una decisión ahora.
- No lo se Ingrid, si detengo la boda de todas maneras que hago con Cirse, Carlos ya no querrá verme.
- Y tu quisieras verlo?, podrías comenzar una relación con ella.
- Pero no tengo idea de cómo.
Ingrid se acerca a ella, la toma de ambos hombros y le habla a la cara.
- Si hay amor, que es lo más importante, lo demás es lo de menos. Yo te veo feliz, me hablas de ella y tus ojos se iluminan. Estuve platicando con ella el día de la recepción y esta enamorada de ti, me habla de tal manera que quise decirle que luche por ti. Siento que Carlos no es la persona indicada para ti, no te imagino abandonando tu vida y dedicándosela a los éxitos de él.
- Pero yo continuare con mi vida, tampoco pretendo dejar todo lo que he logrado atrás.
- Tengo entendido que Carlos, pretende hacer negocios en el extranjero e ir a vivir ahí.
- Si me ha comentado algo pero…. No hay nada confirmado.
- Mónica piensalo.
Entre la platica hizo la intervención Eufrasia, avisando la presencia de Cirse. De inmediato hizo su aparición y con mucha mas confianza que antes, saludó con una sonrisa y un efusivo a brazo a Ingrid, quien afirmando sus teorías de enamoramiento, anunció que se retiraba y las dejaba a solas.
Con una picara sonrisa dibujada en la cara de ambas, al cerrar la puerta tras Ingrid, se abrazaron y se saludaron nuevamente pero con un beso en los labios.
- Como estas? vine para ver como andas de trabajo y ver si vamos a comer juntas.
- Si, solo termino estos documentos y nos vamos.
Se sentó frente a su escritorio, dejando sobre el mismo las llaves de su automóvil, haciendo un sonido en el cristal.
- Que gusto fue ver a Ingrid, no había sabido nada de ella.
- Si vino a verme, le comente que tu y yo… nos hemos estado viendo.- Le comentó con una sonrisa mientras acomodaba unas hojas en blanco, sacudiéndolas para emparejar.
Prestó atención al comentario de Mónica y se acercó aun más al escritorio.
- Y que te dijo, que pena Mónica¡¡ para que le dices.
- Exageras Cirse, es mi amiga. Ya sabes como es, sus bromitas que no las deja atrás por supuesto. Pero no esta en desacuerdo, solo me dijo algo sobre Carlos que no es para mi y probablemente él me aleje de mi vida. Lo extraño es que antes se llevaban bien ambos, ahora siento que no le agrada mucho.Cuando comenzamos el noviazgo comencé a notar que se distanciaron, no se si a Ingrid le gustaba, cosa que dudo pero aun me lo pregunto.
Cirse se quedó callada apretando su mandíbula, tratando de evitar decir lo que tenia que decir. Hasta que comenzó a hablar.
- Mónica, recuerdas el día que fui a verte por primera vez a tu departamento?
- Si, claro como olvidarlo.- Le sonrió y le tomó la mano por un momento para luego soltarla.
- Pues iba decidida a decirte…
De inmediato hace interrupción a sus palabras, la puerta ahora abierta de la oficina. Haciendo su aparición instantánea, Carlos.
Al entrar sonriendo, mira a Cirse y a Mónica platicando, ambas serias, situación para él incomoda que lo hizo pensar.
- Hola.- Saludó a Cirse con una mirada descortés y sorprendida.
- Que tal Carlos- Respondió incómodamente y así, deteniendo tal vez por infortunio sus palabras.
Dirigiéndose a Mónica, la saluda con un beso en los labios y un largo abrazo.
Cirse bajó la mirada como queriendo evitar ser herida por medio de las imágenes que veía.
- Vamos a comer, mira por fin me quite la barba – Acariciándose el rostro con una mano.- Se que no te agradaba mucho, así me estaré en la boda ya ves que imagen nueva para vida nueva- Al decir sus palabras miraba de repente a Cirse quien tratando de evitar la mirada solo sonreía insípidamente.
- Si, te ves bien- Respondió Mónica incomoda por la situación y apenada por la interrupción- Pero precisamente me estaba yendo a comer con Cirse.
- Ah, perfecto¡¡ les acompaño- Dio un efusivo aplauso y tratando de hacer aun mas incomoda la situación.
A lo que Cirse contestó levantándose educadamente de su silla, tomando con una mano su bolso y mirando a Carlos con una sonrisa irónica.
- Te agradezco, pero es mejor que me retire- Se dirigió a Mónica y entre su impotencia le ofreció una sonrisa.- Pudiéramos cenar el sábado, hay proyectos de los que me gustaría hablar.
- Por supuesto- Le contestó Mónica, entendiendo con complicidad sus palabras.
Se despidió de ella con un abrazo y de palabra de Carlos, no tenia talento para fingir con su presencia.
Al salir a la calle, sentía una rabia impetuosa, necesitaba desahogar toda su impotencia pegando de gritos, se contuvo y comenzó a caminar hacia su vehículo. Se detuvo un momento al percatarse de las lagrimas que escurrían de sus verdes ojos a sus mejillas y no podía detenerlas.
Como le molestaba que él la abrazara, como le molestaba el cinismo al estar con ella y continuar con sus planes.
Ella misma necesitaba estar bien, la presencia de Mónica la hacia feliz pero sabia de antemano que no podía atarla a ella. Todo dependía de su decisión y no podía seguirse exponiendo más. Tenía que hablar con ella y decirle lo que estaba pasando en estos momentos por su corazón y mente.
Mónica hubiese preferido un millón de veces en comer con ella que quedarse con él, urgía tomar su decisión pronto.
- Después de comer vamos a ver los últimos arreglos, pronto es nuestra boda- Le comentaba emocionado y dándole un efusivo abrazo.
- Pero tengo que regresar, ya que tengo aun trabajo pendiente.
- Para nada, eso lo puede solucionar tu asistente, debemos ver todos los detalles finales.-De manera de suplica la miró y la tomó de las manos.
- Es importante Carlos… OK, voy a darle las instrucciones a Eufrasia, regreso en un minuto y nos vamos.
Salió de su oficina para dirigirse a dar instrucciones. Mientras tanto Carlos, como era su costumbre, se encontraba molesto por haber visto a Cirse ahí. Tratando de encontrar algo, busco en el bolso de Mónica abriéndolo tomó de él su móvil. Trataba de encontrar alguna llamada de Cirse y encontró varias, pero escuchó que Mónica se acercaba y solo logro ver el número del móvil de Cirse, se lo memorizó.
Entró inmediatamente Mónica, sin percatarse de la búsqueda ardua en su bolso.
- Ahora si, ya vamos a comer y vemos lo que sigue- Tomó inocentemente su bolso.
Carlos le tomó la mano para caminar hacia el automóvil, ella poco a poco se soltaba por momentos.
De esa manera, transcurrieron las horas del día juntos. Mientras que con mucha emoción él elegía los detalles y daba sus puntos de vista, ella solo le aprobaba sus decisiones.
Al llegar a su apartamento, después de haber dejado a Mónica en el suyo, aun tenia en mente el numero del móvil de Cirse, no sabia ni para que lo había tomado de ahí, solo necesitaba ver si se habían llamado y efectivamente tenia llamadas de ella.
Tomó su móvil y llamó a Carolina.
- Hola corazón- Respondió ella al ver quien le estaba llamando.
- No respondas así, si por alguna casualidad estoy con Mónica y ella te llama desde mi móvil…...
- Si, esta bien paranoico, acabo de hablar con ella estaba en su departamento te acababas de ir, necesitas algo?
- Si, Mónica y Cirse se han estado hablando, inclusive quedaron en cenar este sábado. La verdad es que cada vez que las veo juntas me entra un pánico enorme a que ella diga algo.
Desde el otro lado Carolina con una mueca de fastidio le contesta el comentario.
- Carlos, hasta ahora no le ha dicho nada por que yo conozco a mi hija, si supiera algo lo dice al momento, dudo que le diga algo.
- Yo estoy muy intranquilo, ya quiero llevármela y alejarla definitivamente pero tu sabes lo independiente que es Mónica, que cuando toma sus decisiones no hay manera de cambiarlas.
- Bien…. déjame comentarte Carlitos que yo me adelanto en todo, he estado investigando a Cirse por que tampoco me confiaba mucho. Viene de familia de status medio, déjame decirte que es lesbiana, ya que vivió mucho tiempo con una pareja que según mis fuentes de información falleció. No dudo que le interese Mónica de alguna manera. Tiene un buen puesto en su empresa y si ahora esta en un mejor status es por que se ha logrado relacionar bien y al parecer es muy distinguida en el ámbito de la publicidad, sin embargo tengo una idea para poder alejarla de mi hija.
- Lesbiana?¡¡ Me sorprende tu manera de adelantarte a los acontecimientos, que pretendes entonces?.
- Quiero hablar con ella eso es todo, tienes manera de contactarla?
- Si, casualmente estuve viendo el móvil de Mónica para ver si se habían llamado y logré ver el número.
Le proporcionó el número a Carolina, ambos intentaban darle al mismo tiempo un final feliz al asunto y la mejor medida de ella era moviendo todo el sistema por dinero como estaba acostumbrada.
Al día siguiente Carolina levantó el auricular y con un pequeño pedazo de papel en la otra mano, marcaba uno a uno los dígitos para realizar la mejor acción y tranquilizar la conciencia de Carlos.
Desde el otro lado del auricular se encontraba Cirse, que al mirar la pequeña pantalla de su móvil, vio que no era un número conocido.
Frunciendo el ceño oprimió un botón al contestar.
- Si..?
- Hola que tal, Cirse. Soy Carolina la mamá de Mónica, me gustaría verte para platicar es sobre la boda necesito tu ayuda.
Le pareció muy extraño escuchar la voz de ella, pensó que tal vez le haya dado su número Mónica y tal vez si necesite algo de ayuda en la boda.
- Claro, mañana estoy libre, algún lugar en especial?
- Que bien, lo antes posible, la boda ya se viene encima y no contamos con mucho tiempo. Me proporcionarías tu dirección?
- En mi departamento?- Preguntó extrañada.
- Si, por que quiero llevar unos catálogos y tú sabes para estar más cómodas.
- Bien.
Cirse le proporcionó los datos y quedaron en verse la siguiente noche.
El tiempo como siempre no estaba a favor ni de Mónica ni de Cirse. Se tenia todo listo para “El gran día” . Mónica sin saber que camino seguir y ellos manipulando lo inevitable.

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