lunes, 27 de julio de 2009

Un Mal Escape




Entrelaza ambas manos a las de ella, quien se encuentra acostada en su enorme cama con sabanas blancas, donde luce su cabello extendido en abanico.
Va subiendo lentamente por su cuerpo desnudo, hasta llegar a su pecho, donde se detiene un momento a escuchar su corazón, quien late desesperadamente al sentirla.
Mientras escucha detenidamente la suave melodía que le regala su corazón, siente una plena sensación de sentir su desnudo cuerpo con el de ella, quien mientras lo hace le acaricia sus rojos cabellos y lleva su rostro al de ella para darle un profundo beso, que entre la suavidad de él, recorre su cuerpo con sus manos.
La mira a los ojos y escucha de sus labios “Te amo Cirse “, esas palabras juntas se han vuelto para ella una droga en extremo adictiva, tal ves mas que su cuerpo bajo el suyo.
Siente que es tomada de la cintura por las manos de ella, quien guía sus caderas a una posición perfecta, donde puede sentirla plenamente.
Su locura incrementa al ritmo que ambas siguen. Se apoya de ambos brazos para sostenerle la mirada, inclina un poco más la cabeza de manera que su oído queda a la altura de sus labios, donde salen pequeños ruidos excitantes.
De pronto, una ráfaga de luz arrebata a la mujer, arrancándola de sus brazos.
Cirse se pone de pie de inmediato, pero se mira a si misma, y se da cuenta que ya esta vestida, mira al frente y observa que a lo lejos un hombre robusto de gabardina negra y sombrero se la lleva a la fuerza alejándola de ella.
La mujer esta forzándose por soltarse de él y le pide ayuda a Cirse, quien se siente inmovilizada para correr tras ella. De la desesperación comienza a gritarle “Mónica¡¡¡”.
Comienza a sentir que una desesperación intensa sube por todo su cuerpo al no poder moverse, eso mismo hace que comience a llorar desconsoladamente.
De pronto, entre gritos nombrando a Mónica, Cirse despierta de esa pesadilla con los ojos llenos en lagrimas y con las manos apretando sus sabanas como queriendo arrancarlas de la cama.
Se mantiene asustada y aun creyendo en su lucido sueño.
Ahora sus lágrimas no solo son debidas a la pesadilla, si no que de inmediato recordó lo que estaba sucediendo con Mónica y con ella. Ahora tenia un verdadero por qué para llorar con tanta intensidad como lo hacia esa noche.
Dándose cuenta de su soledad en su obscura habitación, se vuelve a meter por debajo de sus sabanas. Y en posición fetal, seca sus lágrimas una a una con la misma sabana, tratando sin éxito de conciliar el sueño.
Esperaba tal vez un sueño donde tuviera un final más agradable que el anterior.
Cerró con mucha fuerza sus ojos, como no queriendo abrirlos por mucho tiempo.
Tardó, pero por fin logro dormirse.




Así pasaron varias noches, Cirse tenía que hacer algo.
Un día muy temprano, se armo de mucho valor y decidió salir de su habitación.
Tenía en mente hacer algo, decidida e imparable continuó su camino hacia la calle.

El banquete fue pospuesto por Carlos sin fecha exacta, aun teniendo la esperanza de poder estar con Mónica a final de cuentas.

Mónica por su parte, sin vida y sin motivación, con su alma inundada de tristezas y decepciones, continuaba con su mismo estilo de vida.
Con la diferencia de que no había una sonrisa en su rostro que le hiciera cambiar el día.
Tanto en su oficina como en su departamento, las contestadoras estaban saturadas de mensajes de Carlos con un millón de perdones. Solo uno era de Cirse, donde le decía que estaba decidida a esperar hasta que ella quisiera hablar. Ya que tenía muchas cosas que decirle.
Hacia caso omiso a todos los mensajes, sin embargo ella misma no podía engañarse. Escuchaba de 2 a 3 veces el mensaje de Cirse, solo por el placer de escuchar su voz. La extrañaba tanto, pero acompañado a ese sentimiento se encontraba un coraje enorme por lo que ella creía era la verdad.
Un día aparece Carlos en la oficina, fue a visitarla sin avisarle pues sabía que su respuesta seria una negativa rotunda.
Entrando a su privado silenciosamente, guardándose las llaves del automóvil en la bolsa de su pantalón negro.
- Mónica, estas ocupada?.

Mónica al escuchar la voz de él, mira de inmediato hacia la puerta de la entrada.

- Que haces aquí?.- Le dice poniéndose de pie.
- Vine a verte, si te avisaba seguro te negabas.

Mónica dejó de revisar los documentos que tenia sobre el escritorio, se acomodó en su sillón ejecutivo de piel color negro.

- Pues aquí estoy.. veme.
- No seas sarcástica Mónica, vine a hablar contigo pero me gustaría que fuéramos a algún café, si te parece.
- No me parece.- Replicó
- Por favor, te lo ruego. Necesito hablar contigo.
Se acercó a ella inclinándose en su escritorio para poder hacer contacto cara a cara con ella.
- OK, espérame en el recibidor.
Oprimió el conmutador marcando la extensión de Eufrasia.
- Eufrasia, por favor acompaña al señor al recibidor como todas las visitas.
Carlos incomodo se retiro un poco mas del escritorio y camino hacia la puerta de entrada, que fue abierta por la asistente.
- No es necesario que me acompañes Eufrasia sé el camino.

Se dio media vuelta y le dijo a Mónica.

- Te espero.

Mónica acomodó sus documentos, tomó su bolso y caminó hacia la puerta.
Al verla salir Carlos se levantó y Mónica sin detenerse le dijo. - Vamos

Carlos la siguió y al salir del edificio emparejó su caminar con el de ella y le indicó el café donde a él le parecía discreto para tener una buena conversación.
Al llegar, Carlos caballerosamente jala hacia él la silla para que ella pudiese sentarse, la cual rechaza y se sienta en la opuesta.
Ella pidió una limonada y él capuccino con canela.
- De que quieres hablar que no hayamos dejado claro esa noche?- Le dice Mónica mientras recibía su limonada, abría los sobrecillos de Canderel.
- De nosotros.
- Ya no hay nosotros Carlos.
Carlos la toma de la mano estando sobre la mesa.

- Déjame contarte desde el principio.

Mónica se mantuvo callada mientras Carlos comenzaba a hablar.

- Cuando entré a la universidad, las únicas personas amigables eran tú e Ingrid. Comenzamos a conocernos mas, fue entonces cuando conocí a Carolina. Recuerdo cuando yo llegaba a tu casa y tú no habías llegado, ella me atendía tan amablemente. Poco a poco comencé a fijarme en ella, así se comenzó a dar. Ambos sabíamos que lo nuestro era imposible y comenzamos a alejarnos. Realmente Mónica, no la culpo, tanto ella como yo estábamos muy ilusionados, pero sabíamos que eso no podía ser, ella era una mujer casada y yo menor que ella. Le propuse que se divorciara pero no accedió y comenzamos a alejarnos. Te comencé a conocer más y ella me apoyó con eso, decía que tú eras mejor para mí que ella misma. Poco a poco comencé a conocerte y veme aquí.
Realmente entiendo como te sientes y por lo que ha estado pasando por tu mente estos días, pero créeme yo también estoy así. Quiero hacer una nueva vida, se que tu también quieres lo mismo. Es por eso que te propongo que nos vayamos lejos, tal ves con el tiempo te llegues a enamorar de mi, y quien dice que no podamos ser felices

Atentamente escuchaba a Carlos, la historia no le parecía tan increíble, tal vez haya resultado mas humana de lo que había pensado.

- Es difícil para mí poder recordar lo que vi esa noche y evitar enfadarme.
- Yo entiendo, pero te ayudare a poder olvidarlo, de esa misma manera también hare lo mismo.

Carlos pensaba que al estar con Mónica lejos, podría llegar a olvidar a Carolina también y así darse ambos una nueva oportunidad.

- No he cancelado la boda, solo lo pospuse por que tengo la esperanza que después de esta platica pudiésemos hacer algo

Carlos se levanta de su asiento corriendo su silla mas cerca de ella, la toma de las manos y le acaricia el rostro, al cual ella reacciona con una sonrisa pensativa y probablemente resignada.
- Carlos tu estas conciente que me enamoré de una mujer?
- Eso puede ser pasajero, yo estaré contigo y te ayudare a olvidarla.
Mónica lo pensó aun mas, las palabras de Carlos hacia que viera otra percepción de esa situación y la idea no le sonaba tan mala. A final de cuentas él estaba conciente de todo y al igual que ella fue una victima más de las ironías del destino.

- Si- respondió Mónica- Tú tienes que hacer que ella desaparezca de mi corazón.
- Cuenta conmigo, después de todo somos amigos y siempre estuve a tu lado, como hasta ahora que quiero yo también estar contigo.

Después de la platica que tuvieron, Carlos confirmó fecha para la boda, ya no seria tan costosa como estaba planeado y solamente asistirían muy poca familia y los amigos mas apegados. Después de eso, se irían al extranjero para alejarse de todo.



jueves, 23 de julio de 2009

No Quiero Verte.





Cirse se mantuvo pensando unos minutos, imaginando a Mónica diciéndole a Carlos lo que había entre ambas, por supuesto eso era algo increíble pero tampoco quería que le dijera algo él que la pudiese lastimar.

- Por que no pude decirle nuevamente lo que sucede entre Carlos y Carolina, tal ves así sea mas fácil, por supuesto entre lo peor, ella de todas formas tendrá que saberlo. Aun estoy a tiempo.


Corrió a su habitación y tomó entre su mano el móvil, marcó el numero de Mónica, no había otra forma mas que esa, no le dio tiempo de decírselo en persona pero tenia que ser esa noche donde Mónica se enterara de la verdad.
Comenzó a llamar pero no contestaba el móvil, insistió unas 3 veces más sin éxito. Regresó de la misma manera el móvil sobre el buró donde lo encontró y se sentó en su cama.


Mónica aun enmudecida, creyendo estar en una dimensión diferente a la que estaba viviendo hasta antes de ese suceso.
Permanecía de pie extrañada, observando con detenimiento la imagen que quedó como fotografía en su memoria.
Carlos palideció, caminó con asombro hacia ella. De sus labios no podían salir las palabras.
Caminó y la tomo de la mano.



- Mónica, todo esto tiene una explicación.

De inmediato se entre abren los labios de ella y lo mira con singular rareza.


- Seguramente todo tiene una explicación, solo que en este momento realmente no tiene sentido saberla.- Contestó.
Carolina se levantó de la cama, en ningún momento de su vida pensó que esa escena pudiese suceder, se mantuvo de pie a un costado de la cama, mirando fijamente a Mónica.
De repente un aire de rabia arrebató a Mónica despertándola así de su letargo, dando un jalon, tirò del brazo soltándose así de Carlos, caminó y enfrentó a su madre cara a cara, como nunca antes había hecho.


- Es este tu ejemplo de buenos modales y decencia verdad?- Le dijo con los ojos incendiados de furia y haciendo puño ambas manos. – Desde cuando mantienes este circo en pie?. Pensar que desde pequeña me enseñaste a conducirme según, como debía de ser, yo sin imaginarme lo que tu eres en verdad. Me das asco¡¡.



Las palabras de Mónica comenzaron a herir los sentimientos y el ego de Carolina.



- No tienes derecho a juzgarme, como dijo Carlos todo tiene una explicación.- Dijo enfrentándola.
- No tienes vergüenza mamà……perdón, señora, no te mereces el nombre, si tal ves nunca lo fuiste realmente. Siempre diciéndome cada segundo, cada indicación para que tu y tu imagen quede bien ante la familia, que hipócrita eres.
- Tu no entiendes Mónica, Carlos y yo nos enamoramos desde hacia tiempo…
- Entonces para que casarse conmigo y fingir que me amaba, claro en este momento no me interesa.- Se dirigió a Carlos.

Él de inmediato se acercó.

- Mónica yo si me enamore de ti, quería alejarme de todo. En esta ocasión quisimos encontrarnos para darle fin a todo eso, desde que he estado contigo yo no he vuelto a estar con Carolina.
- Honestamente Carlos, no me interesa. No tiene importancia lo que tu hagas, por que sabes a que vine a tu departamento?

Le pregunta Mónica con una enorme rabia reflejada en su rostro.

- No.- Le respondió secamente.

Transformando su ira en armadura invencible, continuó hablando y así ella dijo su verdad.

- Vine a decirte que no me voy a casar contigo, no te amo Carlos, lo que sentía por ti fue cualquier cosa menos amor. Yo ni siquiera sabia lo que era eso, pensé un momento en haberlo conocido, pero no. Ahora ya puedo decir lo que es el amor y lo conocí por Cirse. Yo estoy enamorada de ella.

Un balde de agua helada le cayó a Carlos desde la cabeza a los pies, temía que sus sospechas hayan sido ciertas, pero su boca se mantuvo herméticamente cerrada, ya que no estaba en posición de reclamo.



- Y si “mamà”, también quería que tú lo supieras, claro no imaginaba que me ahorraría la distancia para que ambos estén informados. Yo la amo y ella ami, quiero ser feliz a su lado, pero para que te digo, que de amor tu no sabes nada.



Mientras confesaba sus sentimientos hacia Cirse, se dirigía mayormente a su madre.

Carolina no encontraba salida de tan bochornosa situación, y la única manera de poder hacer algo, era complicando mas la situación.



- Y Cirse si sabe mucho de amor?- Preguntó de una manera irónica, acercándose lentamente hacia Mónica, mirándola a los ojos y retándola.
- Ella sabe muchísimo mas de amor que tu, “mamà”.

Carolina caminó unos pasos dándoles la espalda a Mónica y a Carlos.

- Ella no tiene ni idea de que es el amor, hija.
- No me llames nunca más “hija”, no tienes derecho.- Arremetió enfurecida.
- Bien, Mónica déjame decirte que Cirse supo en todo momento lo que había o mas bien…. Hubo entre Carlos y yo. Es la persona mas falsa de este mundo.



Mónica caminó hacia ella, le dio la vuelta buscándole el rostro.

- No metas a Cirse en tus bajezas¡¡. La única falsa has sido tú.
- Yo no la meto, ella supo todo desde que comenzaron a frecuentarse o acaso nunca te lo menciono?.
- No, ella nunca me mencionó algo así.
- Pues una persona que te ama te lo dice no?, al menos de eso me estas culpando.

Mónica se mantuvo confundida unos instantes y eso la enfureció más.

- Por supuesto que ella no sabía nada, me lo hubiese dicho, me ama y jamás me haría daño. Tienes algún argumento para que yo crea esa mentira?
- Por que mejor no le preguntas por el cheque que le di.

De inmediato comenzaron a aclarársele todo a Mónica, recordó que hacia unos minutos en su automóvil cayó en sus piernas el cheque, aun así continuaba pareciéndole extraño.

- Le diste algún cheque?
- Así es, y fue suficiente para que no te dijera nada. Si vieras que le pareció muy bien la cantidad….. tampoco te dijo verdad o tampoco me crees?, llámale y pregúntale, no te puede mentir, ella aceptó el cheque.
- Es increíble tanta bajeza, estoy hastiada de ustedes.

Carolina había logrado su cometido, le sembró la duda. Mónica estaba muy confusa y tenía un sentimiento de desolación enorme.
Si era verdad lo del cheque, pues ella lo tenía en su poder y Cirse nunca le dijo nada.
Carlos trató de detener la salida de Mónica, pero le fue imposible. Corrió tras ella y le detuvo la entrada a su automóvil.



- No me toques Carlos, no soporto más tu hipocresía
- Mónica en verdad, ya no hay nada entre ella y yo, si nos viste de esa manera fue… por el vino y me deje llevar. Quiero terminar con todo esto. Cásate conmigo, nos iremos lejos.
- Carlos, déjame en paz, no te amo.
Mónica incrédula de sus propias palabras continuaba respondiéndole a Carlos.
- Pero yo a ti te amo, intentémoslo, nos vamos muy lejos de aquí y comenzamos otra vida.
- Yo amo a Cirse, y quiero ……
Interrumpiéndola.
- Que? Una vida con ella?, no ves que aceptó los chantajes de Carolina?.
Mónica se quedó pensativa, se soltó de la mano de Carlos, abrió la puerta de su automóvil y le dio marcha.

Carlos Regreso al departamento, entro a su habitación y tubo una enorme discusión con carolina.

Por su parte Mónica, comenzó a llorar mientras conducía, miró a un lado y vio el cheque del que le había hablado su madre. Al verlo le dio aun más rabia y golpeó fuertemente el volante. Estacionó intempestivamente a un lado de la cera que a esas horas ya se encontraba desierta.
Comenzó a buscar por el piso del automóvil, estaba decidida a llamarle a Cirse. Se encontraba muy iracunda, solo quería decirle lo que le había dicho Carolina.
Miró la pantalla del móvil y tenia varias llamadas perdidas de ella. Le dio remarcacion.

Del otro lado del auricular Cirse se encontraba preocupada al ver que Mónica le estaba devolviendo la llamada, pensó que tal ves quisiera contarle como le dijo a Carlos que ya no se casaría con él.


- Hola Mónica como te fue, estas bien?.

Antes de poder decirle alguna palabra Mónica tenia que detener las lagrimas que le salían de los ojos.

- Que pasa Mónica estas bien, necesitas que vaya a verte?.- le preguntaba Cirse preocupada.
- No, no quiero verte.
Cirse frunció el ceño extrañada de la respuesta de Mónica.
- Necesitas estar a solas?.
- Necesito estar sin ti también. Por que no me dijiste que ellos estaban juntos desde hacia tiempo, que me vieron la cara de estupida. Pero yo se por que no me dijiste, mi madre compró tu silencio con el cheque que por error cayó en mis manos.

Cirse comenzó a preocuparse y a darse cuenta hasta donde era capaz de llegar carolina con su maldad.

- No Mónica, la situación no fue así.
- Solo dime si tu lo sabias?
- Si, me entere y quise decirte pero….
- Pero, mi madre te entregó el cheque y ya no me dijiste nada. Eso vale tu silencio y el amor que me fingías verdad?
- No Mónica, yo te amo eso es real y lo del cheque…..
- Nada ha sido real, lo que sucedió antes de esta noche fue solo una actuación de tres perfectos actores ganadores del oscar. Jamás imagine que tu me hicieras eso.
- Mónica..

De pronto se corto la llamada, Cirse intentó volverse a comunicar, pero Mónica había apagado el teléfono.
Al llegar a su departamento, se tiro en su cama de un golpe, miro su habitación y todo le recordaba a Cirse, tomo su teléfono y le llamo a Ingrid.
- Ingrid, me acabo de enterar de la más aberrante historia entre mi madre y Carlos.
Ingrid se mantuvo unos instantes callada.
- Mónica tranquilízate, cuéntame que sucedió.

Le contó detalle a detalle lo que había sucedido hacia unos minutos, los mas dolorosos de su vida.

- Mónica, yo lo sospechaba.
- Tu también lo sabias? Por que no me dijiste nada?.
- No estaba del todo segura, no podía decir algo que no había visto. Pero tranquilízate, que ha sucedido con Cirse?.

Mónica de la misma manera le contó lo sucedido con ella y estaba en total decepción de la vida, en esos momentos se le había destrozado su mundo.
Ingrid al escuchar su voz, se preocupo y decidió ir a verla.

Al llegar Ingrid al departamento Estuvieron platicando por una hora cuando se escucha el timbre del interfon.
Ingrid se levanto y se dirigió a contestar.

- Si?...
- Mónica?, soy Cirse abre por favor.
Ingrid voltea a ver a Mónica quien se negó girando la cabeza de un lado a otro.
- Dile que se vaya, no quiero verla nunca.
- Cirse, Mónica no quiere verte. Respétalo por favor.
- Ingrid?, dile por favor que es necesario hablar.
Ingrid se separo unos pasos del interfon y se acerco a Mónica.

- Mónica habla con ella, tal vez tenga cosas que decirte.
- No quiero saber lo que me tenga que decir.
- Entonces yo bajaré y hablare con ella, si no te importa.
- Como tu quieras Ingrid, yo no quiero verla.

Ingrid bajo las escaleras y abrió la puerta de salida, encontró a Cirse muy angustiada y con muchas lagrimas en los ojos.

- Cirse, Mónica no quiere verte, esta muy mal. No ha sido fácil lo que le sucedió hoy.
- Es que ni siquiera se lo que sucedió Ingrid.

Ella le contó a Cirse lo que había sucedido, mientras le contaba la cara de Cirse se enfurecía mas y mas.
- Es inconcebible saber hasta donde puede llegar Carolina. Yo nunca le acepté el cheque, se lo arrojé y le dije que se fuera de mi departamento, me fue a ver para asegurarse que yo no le dijera nada a Mónica. Después yo quise citarla para contarle lo que estaba sucediendo pero no pude decirle nada, Mónica me confesó que estaba igualmente enamorada de mí y se fue a ver a Carlos para decirle que ya no se iba a casar con él. Ingrid, por favor esto esta mal, le dijeron mentiras, tú sabes como es Carolina, cree que con dinero va a comprar conciencias.
- Cirse, yo te creo pero aquí lo importante es que Mónica te crea, esta muy confundida, dale tiempo. Tal ves así, las cosas tengan solución.

Cirse asintió con la cabeza y se despidió de Ingrid con un fuerte abrazo, subió a su automóvil y condujo por el resto de la noche sin rumbo.



La situación se había vuelto mas complicada de lo que pensaba, algo conspiraba en su contra y no sabia que hacer ya que Mónica tampoco quería estar con ella, ya que creía las mentiras que le habían dicho.



Seguiría el consejo de Ingrid, esperaría un tiempo para poder hablar con Mónica.

lunes, 13 de julio de 2009

Ironica Verdad





Caminando ansiosamente en su habitación, arreglándose como de costumbre para la visita de Mónica. Tal vez en esta ocasión pueda atreverse a hablar, a pronunciar esas palabras tan ciertas que podría cambiar el rumbo de la vida de ambas.
Tenía dos opciones como desde un principio, decir la verdad o tal vez disfrazarla con otra verdad.
En esta ocasión, pretendía no hacer pasar a Mónica a su habitación, ya que en ese sitio le parecía casi imposible sostener una plática tan delicada como la que iba a tratar ahora.

Mónica se estacionó en la entrada del departamento, tomó entre sus manos una rosa hermosa color rojo, la llevó a su rostro, cerró los ojos y la olió, sonrió en un segundo como teniendo en mente el rostro de Cirse al recibirla.
Le parecía inusual y un tanto increíble, hacer ese tipo de obsequios ya que usualmente a ella se los hacían.
Se dispuso a bajarse del automóvil, cuando siente su bolso vibrar, era su móvil, en el trayecto lo había dejado sin sonido, ya que odiaba las interrupciones a tan agradables visitas.
Encontró el móvil entre cosméticos y pequeñas cajas de plástico donde guardaba diferentes accesorios.
- Si?- Responde sin mirar por curiosidad.
- Mi amor, tengo una reunión en mi departamento, vendrán unos amigos, como me comentaste que salías pues me tomé la libertad de invitarlos, o vendrás mas tarde?
Era Carlos, el tan oportuno novio quien cuidadosamente le llama para saber sus pasos, desconociendo Mónica el trasfondo de la llamada.
- Si, esta bien descuida, iré a mi departamento. – Responde.
- Bien, te veo mañana. Te amo- Le dijo él cariñosamente.
- Si… adiós.

Sentía mucha incomodidad al escuchar que él le dijera “te amo”, ya no sabia que responder.
Sus dudas ya estaban aun mas claras, eso la motivaba a la entrevista esperada.
Por fin logró bajarse del automóvil con la rosa en la mano, caminó hacia la entrada quien de inmediato fue recibida por ella, Cirse, quien lucia maravillosamente, tenia la falda de tablones que tanto le gustaba, sus labios como siempre destacaban de su rostro dejando entre ver una hermosa sonrisa.
- Buenas noches- Le dijo Mónica mirándola con ternura y satisfaciendo así la necesidad de mirarla.
- Hola¡¡ Mónica, pasa por favor.

Al entrar Mónica percibía el aroma de su incienso favorito.

- Que delicioso huele, seguro es el incienso de canela,
- Si, como se que te gusta, me tomé el atrevimiento para que estés a gusto.
Cerrando la puerta y caminando tras ella, la abrazó de la cintura y le dio un pequeño beso un poco debajo de la oreja, el lugar donde Cirse muchas veces hacia que Mónica pierda la compostura.
Se dio la vuelta y quedó de frente a ella, la abrazó de los hombros y le dio un profundo beso, en el cual le decía lo mucho que la extrañó.

Ambas se sentaron juntas en la blanca sala del departamento.

- Una copa? – Dijo Cirse para romper el silencio.
A lo cual Mónica respondió con una negativa.
Simplemente quería decirle lo que sentía por ella de una vez por todas. Sin embargo estaba muy nerviosa, mantenía en una mano la rosa que había comprado para ella.
- Te traje esto, se que te gustan mucho las rosas rojas.
Cirse sintió mucha ternura al recibir aquel obsequio, sabiendo de antemano que ella jamás le había dado un regalo así a alguien.
- Gracias Mónica, esta hermosa.
Se la acerco al rostro y la olió, cerró los ojos y sonrió con mucha felicidad. Después la dejó sobre su mesa de cristal. La miró nuevamente a los ojos y le dio un largo beso en los labios.
Ambas se tomaron de las manos y hablaron al mismo tiempo, como queriendo sacar algo de la boca que a ambas les estorbaba.
- Cirse yo vine a verte por que necesitaba decirte algo, que desde que estuvimos juntas tal ves debí de haberte dicho.
Continuó tomándola de ambas manos y la miró a los ojos, sus labios le temblaban del nerviosismo, sus manos estaban frías e inquietas.
-Cirse, TE AMO¡¡.
Se quedó mirándola fijamente, como una pequeña niña confesándole a su madre algún secreto que guardaba desde hacia un tiempo, y por fin lo revelaba a ella, su persona especial.
Cirse sintió que una felicidad inundaba su cuerpo y su alma. El corazón le latía como una locomotora a alta velocidad.
Le tomó con más firmeza las manos y unas pequeñas lágrimas acompañadas con una sonrisa inundaron su rostro.
- Cuanto había esperado este momento, no tienes una idea de lo feliz que me hace escuchar esto.
- Yo se que sufriste la perdida de Paulina, siento mucho eso, pero yo jamás me alejare de ti. Ya no puedo estar sin ti, eres lo que me motiva a despertar cada mañana. Tus besos me mueven el alma, tu sonrisa me abre una vida y tus ojos verdes me dan la energía que necesito para amarte cada día más.
Cirse la abrazó y nuevamente sintió el perfume de su cabello.
Mónica abrazada a ella comienza a hablarle con voz suave al oído.
- No sabia que hacer hasta hoy. Cirse he tomado una decisión. Tal vez no sepa como es estar en una relación con una mujer, tampoco como vivir sin seguir reglas de una sociedad, una familia como las demás. Quiero que me enseñes a estar contigo, paso a paso tomada de tu mano.
Mónica se separa del tan aferrante abrazo.
- Quiero estar contigo toda mi vida, no me casaré con él. No podré vivir engañada y atada a él solo para que mi familia y sociedad tengan la imagen perfecta.
Cirse aun se mantenía en silencio prestando atención a su sueño hecho realidad, fascinada con la mirada y la manera de cómo la vida y el destino había movido engranes para poder poner las cosas a su favor.
- Gracias por tus palabras Mónica, yo también Te Amo, te amé tal ves desde que te vi aquel día en tu oficina, probablemente ni yo misma lo sabia. Quiero hacerte feliz el resto de mi vida.
Ambas se abrazaron nuevamente y entre sollozos de felicidad se dieron largos besos.

- Como le dirás eso a él?- Dijo Cirse levantándose del sillón en dirección a su habitación, yendo por unas pequeñas toallitas de papel para las lagrimas.- Si tu quieres podemos hacerlo juntas.
Mónica pensativa trataba de buscarle una respuesta a esa pregunta tan complicada de responder.
Se acercó y sentándose le dio una pieza de papel para las lágrimas a Mónica.
- Iré a su departamento y hablare con él, tal ves sea doloroso pero tengo que hacerlo ahora. Verdaderamente siento mucha tristeza, es un buen hombre ante y todo es mi amigo y siempre nos hemos dicho la verdad.
La ultima palabra retumbo como eco en los oídos de Cirse y recordó lo que por unos momentos había olvidado por la grata noticia que vino a traerle Mónica. La verdad, esa verdad tan complicada de decir.

- Mónica… yo te dije que necesitaba que vengas por que realmente necesitaba hablar contigo…..
Sin dejarla terminar, Mónica interrumpió la frase tan declaratoria que iba a ser pronunciada.

- Cirse¡¡¡, no hay nada mas que decir yo te amo y tu a mi, en este momento me dirigiré a su departamento y le diré que ya no habrá boda, por que no lo amo.
Mónica emotivamente se levantó de aquel sillón blanco y al mismo tiempo buscó a su lado la pequeña pieza de papel que le había dado Cirse para sus lagrimas, que había dejado a un lado de ella, lo tomó sin mirar y se lo llevó al bolso sin secarse las lagrimas.
Cirse se sintió completamente interrumpida de nuevo. Mónica selló sus labios con un beso de despedida y salió de inmediato.
Subió desesperadamente a su automóvil, dio marcha inmediatamente.
Cirse al cerrar la puerta regresó a su sillón, se sentó y miró a un lado. Sobre la mesa yacía la rosa, la tomó y nuevamente la olió, al acariciar los pétalos sentía la sensación al tacto tan suave como la piel de Mónica.
Sonrió y continuó pensando.

Mónica apresuradamente a mitad de camino, busca a ciegas el móvil de su bolso y mirando de reojo marca el número de Carlos.
- Que extraño tiene apagado su celular, probablemente este descargado.-
Lo dejó a un lado y con el movimiento del automóvil cayó en el tapete del piso, le fue imposible encontrarlo en movimiento.
Continuó el trayecto y sintió levemente que su rimel se había corrido por las lágrimas de aquella escena tan feliz. Busca nuevamente en su bolso la pieza de papel, la encuentra y al sacarla cae en sus piernas otro pequeño pedazo de papel doblado dos.
Extrañada lo hizo a un lado para después ver de qué se trataba, continuó conduciendo y al mismo tiempo limpiándose uno a uno por debajo de sus ojos.
Llegó por fin a su destino, estacionó de inmediato su automóvil. Miró y recordó abrir el pedazo de papel que vino con lo que saco del bolso.
Lo abrió lentamente y por la obscuridad buscaba el mejor reflejo de los alumbrados de la calle.

- Esto es un cheque- Continuó leyendo y le pareció aun mas extraño. – Este cheque esta expedido por mi mama¡¡ y es una cantidad muy elevada, solo que no tiene el nombre del beneficiario, que extraño. En cuanto termine de hablar con Carlos, le llamaré a Cirse.

Se bajó del automóvil aun emotiva pero ahora un poco confusa por el cheque.
Caminó a la entrada tomando las llaves para abrir la puerta, observó desde fuera que la luz de la habitación estaba prendida, recordó que iba a estar él con sus amigos, lo pensó por un momento, sin embargo también pensó que ya se pudiesen haber ido.
Continuó metiendo la llave en la cerradura metálica quien tan fácilmente le dio entrada.
Al entrar observó que no había indicios de ninguna reunión, todo estaba en silencio, pensó por un momento que Carlos ya dormía, caminó un poco más y se dirigió a la cocina por un vaso con agua.
Cuidando de no hacer mucho ruido, sirvió su agua y miró a un lado, había dos copas vacías, se acercó y tomó una de ellas que con particular curiosidad le llamó la atención.
Tenía al borde una marca de labial formando unos labios femeninos.
Cerca de las copas se encontraba una botella de vino vacía. En su otra mano sostenía su vaso con agua, dio unos tragos y con una extraña curiosidad y extraño presentimiento, se dirigió a la habitación.
Sin hacer ruido abrió sigilosamente la puerta y poco a poco comienza a salir claridad, se comienza a despejar su visión y al abrir más la puerta mira que al pie de la cama esta Carlos recostado al lado de una mujer, cuyos brazos rodeaban su cuello.
Continúo su entrada a la habitación para saciar su curiosidad y darle la bienvenida a la ironía de la vida.
Al acercarse más, ella pudo alcanzar a ver que los cabellos con luces rubias eran muy conocidos.
Fue imposible dejar de hacerse notar con su presencia, que de un brinco Carlos separa de sus labios a aquella mujer recostada. Y mira despavorido a Mónica.
Ella atónita visualiza que la mujer cuyos brazos rodeaban el cuello de Carlos, era Carolina su madre.




lunes, 6 de julio de 2009

Visita Desagradable




Camina lentamente hacia la puerta al escuchar el timbre, mira su reloj octagonal colgado en una de las blancas paredes de su habitación, son las 9 de la noche.
Girando el picaporte, abre aquella puerta, dejando entrar la sorpresiva situación que estaba por vivir.
En la entrada una mujer jovial, sonriente y con mucho entusiasmo, solicitándole la entrada, Cirse observó que no tenía más que su bolso entre las manos.
Cortésmente la recibió con una sonrisa y la invitó a pasar.
Usualmente su blanca sala no había tenido muchas visitas, por lo tanto los muebles se encontraban con un poco de dureza en el acojinado.
Con desconfianza, Carolina tomó asiento y con movimientos de acomodo, hizo notar la incomodidad al sentarse.

Se sentó frente a ella, solo las separaba la pequeña mesa de cristal y una enorme desconfianza.



- En que le puedo ayudar?- Preguntó Cirse poniendo su brazo, igualando a la escultura de Rodin, pretendiendo pensar en su entrada a ese infierno.
- Como podrás ver, realmente he venido a verte para platicar de la boda efectivamente, pero no para que me ayudes con algún tipo de decoración.



Cirse se imagino tal ves a que vendría, solo se limito a sonreírle cortésmente como lo había hecho desde que la recibió.

- La escucho señora…
- Tu sabes que en dos semanas, mi hija y Carlos ya deberán estar casados, realmente a mi me parece un gran matrimonio y la felicidad de ella es lo mas importante para mi, también me he dado cuenta que tu estas teniendo una “amistad “ muy cercana a ella, o me equivoco?- Hace la pregunta en un tono de ironía y pedantería, como queriendo descubrir algo y desenmascararla.
- Estoy enterada que se acerca la boda de Mónica y efectivamente tengo una buena amistad con ella.
- Voy a ser honesta Cirse, siento que tu sientes otro tipo de “pasiones” por ella, cosa que a mi no me agrada y por lo mismo me gustaría que no la perjudiques y guardaras tu distancia.



Sorprendida por la manera tan despectante de decir las cosas, hace que se llene de coraje para hablar. Mantiene su misma posición de pensador, dio un trago de saliva para poder hablar tan claramente como solo ella hacia.



- Deje la honestidad para los honestos, creo que ese no seria un calificativo correcto para usted. Yo no le llamo pasión al amor, pero obviamente no tiene idea de que significado tenga esa palabra, ya que ni a su hija ama como toda madre a sus hijos.
De inmediato un aire de furia arrebató a Carolina, no esperaba una respuesta tan certera como la que acababa de escuchar.
- Claro que se ese significado, Mónica es mi hija y solo me interesa su felicidad.
- Por dios¡¡, deje sus hipocresías a un lado- Se levantó del mueble dejando así la posición pensante y camino dándole la espalda. – A usted no le interesa la felicidad de nadie, solo le interesa su propia felicidad. es raro pero una persona siempre quiere estar al lado de quien ama, en su caso es muy raro por que quiere casarlo con su hija.
Se levanta de su asiento enfurecida y la enfrenta.
- Eso es algo que a ti no te incumbe¡¡.
- El amor que siento por Mónica también es algo que a usted tampoco le incumbe, yo jamás le he dicho a ella que no se case, eso es algo que solo ella puede decidir.
Cirse de la misma manera la enfrenta y sus ojos verdes comenzaban a tener aun más un color más nítido e incendiante.
- Eres una estúpida si piensas que Mónica está enamorada de ti, ella siempre ha estado toda su vida con hombres muy guapos, además tu jamás podrías darle la estabilidad economica que ella está acostumbrada a llevar.
- Tal vez no le pueda dar esa estabilidad economica, sin embargo le puedo dar algo mucho mas importante y eso usted no lo tendrá jamás. Por que mejor no se va con Carlos en lugar de limpiar su conciencia a costa de la infelicidad de su hija, no creo que dure mucho su mentira.
Carolina descubierta, se da la vuelta y regresa al blanco sillón donde tal vez no debió levantarse.
- Esta mentira va a durar lo que yo quiera, no tiene por que saberse y eso solamente lo sabes tú- Buscó en su bolso y sacó de él una pequeña carpeta café, tomó un bolígrafo y comenzó a escribir.
Cirse la miró frunciendo el ceño e interrogándose, “que era lo que ella hacia”.
Al terminar de escribir Carolina se puso de pie nuevamente y se acercó a ella, estiró su brazo y su mano contenía un papel escrito, rectangular de color azul tenue. Un cheque.
- Aquí tienes, esto será suficiente para que ya no tengas que esforzarte mas y tener lo que quieras, si no es suficiente házmelo saber.- Guardó la carpeta café en su bolso.
Cirse al ver el brazo estirado de Carolina, tomó el papel y miró una cantidad que jamás en su vida había visto, el coraje la invadió aun mas.
- Esto vale su hija y su conciencia?- Le preguntó mientras sostenía el cheque, mirándola con los ojos de incredulidad y hastiada de tanta bajeza.
- Necesitas mas? Tu solo dime la cantidad y te la daré.
De inmediato Cirse arrugó con su puño el papel y lo arrojó al suelo junto a Carolina.
- Salga de inmediato- Se dirigió a la puerta y la abrió.
Mientras Cirse caminaba hacia la salida, Carolina recogió el cheque arrugado, lo doblo y lo dejó caer en el mueble blanco donde el color se camuflagiaba con el duro sillón testigo de aquella indignante escena.
- Me voy, pero ten en cuenta que conmigo no se juega Cirse, te puedo destruir en 2 segundos.
Dejando con su salida fugaz un destello de su perfume incomodo, que Cirse evitando cerró la puerta con coraje, dando un portazo demasiado sonoro.
Caminó lentamente a su habitación, encontrando el silencio ensordecedor y la abrumacion de la actuación de una madre cruel.

Se sentó desconcertada sobre su enorme cama, apoyando ambas manos al dejarse caer. Ahora era peor la situación que vivía, la presionaban para alejarse y sobornarla al mismo tiempo. Jamás iba a seguir siendo cómplice de tan aberrante circunstancia.
Se tiró en un solo tiempo en la cama, sus rojizos cabellos destellaban en la blanca tela, miró a su derecha y observó su habitación. En definitiva, jamás podría ofrecerle a Mónica una vida como estaba acostumbrada, pero no la consideraba tan materialista.
- Como puede haber tanta bajeza en una mujer, destrozar completamente la vida de su hija por su estúpida conciencia, es tan egoísta¡¡.
Tomó el teléfono inalámbrico y comenzó a marcar digito por digito el numero del departamento de Mónica.

Mónica se encontraba en su computadora, terminando asuntos pendientes de la oficina. Cuando se escucha el timbre.
Desconcertada mirando la pantalla del monitor, se levanta como no queriendo dejar de mirar.
- Si, diga…
- Mónica, como estas?- Preguntó Cirse disimulando en su voz el suceso de hacia unos minutos.
Al escuchar a Cirse del otro lado del teléfono, le prestó completa atención y esbozó una enorme sonrisa.
- Hola¡¡¡¡¡¡ muy bien, siempre que escucho tu voz estoy muy bien.
Respuesta que alegro mucho a Cirse, ya que en lo que acababa de vivir no había escuchado algo tan agradable como eso.
- Gracias¡¡ tu también me haces sentir muy bien. Sabes te llamé para ver si podemos vernos mañana.
- Mmm, no creo poder verte mañana tengo unas citas de trabajo pero te parece si cenamos el sábado por la noche?
- Si, me parece mejor tu idea- De esa manera le daba tiempo a Cirse de tranquilizarse y saber que palabras decirle a ella.
- Sabes…. Te extraño, he estado pensando muchas cosas, muchísimas.- Le decía a Cirse mientras se apretaba los labios con sus dientes.
- Yo también te extraño, es por eso que quiero verte y también he estado pensando muchas cosas y debemos platicarlo.
- Si, nos vemos el sábado entonces…Te…Quiero- Mónica aun no se atrevía a decirle con las palabras exactas lo que sentía realmente.
- Yo también descansa, un beso.
Se despidió y se sintió mas tranquila al hablar con Mónica, sabia que existía un sentimiento pero lo que no sabia era su decisión, eso aun era inconcluso.
Limitándose a la espera, continuó su noche mientras trataba de conciliar el sueño, resonaba muchas veces en la mente, las palabras de Carolina y el sentimiento de rabia que eso le invadía
.



jueves, 2 de julio de 2009

La Indecisión





Se levantó de su cama, un nuevo día de trabajo, negocios y una boda a punto de efectuarse.
Dirigiéndose a su baño, toma una toalla y se cubre la mitad de su cuerpo con ella, continuó el trayecto. Se mira al espejo y con una mano lo abre como una pequeña puerta, saca de ahí su maquina afeitadora, tenia necesidad de por fin quitarse la barba de candado que tanto tiempo lo acompañó.
Mientras se afeitaba, se miraba al espejo, podía ver a un hombre exitoso, de tez clara, cabello muy negro, cejas tupidas y ojos azules.
Recordó por un momento su adolescencia y el éxito que tenían sus ojos entre las chikas, eso lo hacia ser el mas popular, sin contar que estuvo en un equipo de jockey y eso lo complementaba.
Continuó parchándose el mentón con pequeños pedazos de papel, las pequeñas heridas dejadas por el filo de las electrónicas navajas.
Un destello de recuerdo llegó hacia él, y se remontó cuando vio por primera vez a Carolina, una mujer mayor con aire de juventud, siempre tan originalmente arreglada, sus cortes de cabellos la distinguían de las demás señoras de sociedad, con quien estaba acostumbrado a convivir, en la compañía de su familia. Una mujer hermosa, esbelta y con principal atención a su cuerpo. Era lo que mas le había llamado la atención, después fue su trato y la manera de mirarlo.
Con su intento de protección, hizo que él se enamorara perdidamente de ella. Carlos al imaginar su imagen, sentía como el corazón aun le palpitaba apresuradamente.
Sin embargo estaba seguro de continuar con su boda, pues quería que todo eso pasara y la imagen de ella se borrara completamente, pues después de la celebración se llevaría a Mónica a vivir a otro país. Donde él comenzaba a hacer negocios.
Salio del baño y se dirigió a abrir su closet, dispuesto a tomar de ahí cualquier par de vestiduras que encontrara.
Comenzó a elegir, gancho por gancho, tomó su camisa Ralph polo, color azul y con sus respectivos pantalones preferidos.
De su mente no se apartaba, ella, Carolina… la lucha intensa de sacarla de su mente, le costaba mucho trabajo, pero como buen guerrero vestía su armadura y se enfrentaba a sí mismo.

Mónica se encontraba en su oficina tomando una taza de café.

-Eufrasia¡¡, necesito canceles la reunión de hoy con los vendedores, ya que tengo que terminar de analizar sus propuestas.

Diligentemente se aparece en la puerta abierta de su oficina y escucha con atención las instrucciones.

- Por supuesto, también le recuerdo que en 30 minutos vendrá la Srita de la Peña.
- Cirse? Llamo?- Soltando su taza de café y sorprendida con el aviso que le daba tanta alegría escuchar. Pensó que seguramente le querría dar una sorpresa por que no le avisó de su llegada.

Haciendo tan escandalosa intervención, se aparece cruzándose en el camino de Eufrasia, Ingrid quien con mucha alegría se dirigía a Mónica.

- Moniq, no me has llamado. No tengo idea de cómo has estado pasando estas pocas semanas de vida que te queda- Comentó irónicamente, debido al acercamiento de la boda.

Se levantó de inmediato de su escritorio y eufóricamente la saludó, ignorando la presencia de su asistente, quien prudentemente se retiró.

- Hay tantas cosas que contarte, la principal…- La tomó del brazo y la sentó de manera que toda su atención sea para ella.

- He estado con Cirse.
- Como que has estado, salieron otra ves¡
- Noo¡¡, ya estuvimos juntas, tu sabes.
- Increíble Mónica, me has dejado muy sorprendida, no pensé que lo hicieras. Y que tal como se siente??¡¡¡
- Maravilloso¡¡, y te tengo que confesar que estoy enamorada de ella.
- Ay Mónica, solo por una vez?..

De inmediato Ingrid alzó su ceja como signo de incredulidad.

- Es que no fue solo una vez, nos hemos estado viendo.

Ingrid, asustada y a la vez contenta, se levantó del asiento dando un brinco.

- Eres lesbiana¡¡¡ lo sabia, me daba cuenta como me mirabas en los vestidores.
- Ingrid Cállate¡¡, claro que no… o sea, creo que si lo soy, pero no te miraba en los vestidores. Aun no lo sabia de todas maneras. No se si solo es ella, pero es increíble lo que siento te juro, me da tanta energía su compañía, siento que cuando estoy con ella después tengo la fuerza de conquistar al mundo.
- Estas grave.. más bien estas enamorada. Y que piensas hacer, faltan unas pocas semanas para tu boda. Debes pensarlo bien Mónica y tomar una decisión por que, si esto es una aventura… bien, pero estoy viendo que ya hay un sentimiento.
Mónica se levanta de su lugar y se da media vuelta dándole la espalda, confusamente queda en silencio, le aturden los comentarios que escucha y la presión de tomar una decisión ahora.
- No lo se Ingrid, si detengo la boda de todas maneras que hago con Cirse, Carlos ya no querrá verme.
- Y tu quisieras verlo?, podrías comenzar una relación con ella.
- Pero no tengo idea de cómo.
Ingrid se acerca a ella, la toma de ambos hombros y le habla a la cara.
- Si hay amor, que es lo más importante, lo demás es lo de menos. Yo te veo feliz, me hablas de ella y tus ojos se iluminan. Estuve platicando con ella el día de la recepción y esta enamorada de ti, me habla de tal manera que quise decirle que luche por ti. Siento que Carlos no es la persona indicada para ti, no te imagino abandonando tu vida y dedicándosela a los éxitos de él.
- Pero yo continuare con mi vida, tampoco pretendo dejar todo lo que he logrado atrás.
- Tengo entendido que Carlos, pretende hacer negocios en el extranjero e ir a vivir ahí.
- Si me ha comentado algo pero…. No hay nada confirmado.
- Mónica piensalo.

Entre la platica hizo la intervención Eufrasia, avisando la presencia de Cirse. De inmediato hizo su aparición y con mucha mas confianza que antes, saludó con una sonrisa y un efusivo a brazo a Ingrid, quien afirmando sus teorías de enamoramiento, anunció que se retiraba y las dejaba a solas.
Con una picara sonrisa dibujada en la cara de ambas, al cerrar la puerta tras Ingrid, se abrazaron y se saludaron nuevamente pero con un beso en los labios.

- Como estas? vine para ver como andas de trabajo y ver si vamos a comer juntas.
- Si, solo termino estos documentos y nos vamos.

Se sentó frente a su escritorio, dejando sobre el mismo las llaves de su automóvil, haciendo un sonido en el cristal.

- Que gusto fue ver a Ingrid, no había sabido nada de ella.
- Si vino a verme, le comente que tu y yo… nos hemos estado viendo.- Le comentó con una sonrisa mientras acomodaba unas hojas en blanco, sacudiéndolas para emparejar.

Prestó atención al comentario de Mónica y se acercó aun más al escritorio.

- Y que te dijo, que pena Mónica¡¡ para que le dices.
- Exageras Cirse, es mi amiga. Ya sabes como es, sus bromitas que no las deja atrás por supuesto. Pero no esta en desacuerdo, solo me dijo algo sobre Carlos que no es para mi y probablemente él me aleje de mi vida. Lo extraño es que antes se llevaban bien ambos, ahora siento que no le agrada mucho.Cuando comenzamos el noviazgo comencé a notar que se distanciaron, no se si a Ingrid le gustaba, cosa que dudo pero aun me lo pregunto.

Cirse se quedó callada apretando su mandíbula, tratando de evitar decir lo que tenia que decir. Hasta que comenzó a hablar.

- Mónica, recuerdas el día que fui a verte por primera vez a tu departamento?
- Si, claro como olvidarlo.- Le sonrió y le tomó la mano por un momento para luego soltarla.
- Pues iba decidida a decirte…

De inmediato hace interrupción a sus palabras, la puerta ahora abierta de la oficina. Haciendo su aparición instantánea, Carlos.
Al entrar sonriendo, mira a Cirse y a Mónica platicando, ambas serias, situación para él incomoda que lo hizo pensar.

- Hola.- Saludó a Cirse con una mirada descortés y sorprendida.
- Que tal Carlos- Respondió incómodamente y así, deteniendo tal vez por infortunio sus palabras.

Dirigiéndose a Mónica, la saluda con un beso en los labios y un largo abrazo.
Cirse bajó la mirada como queriendo evitar ser herida por medio de las imágenes que veía.

- Vamos a comer, mira por fin me quite la barba – Acariciándose el rostro con una mano.- Se que no te agradaba mucho, así me estaré en la boda ya ves que imagen nueva para vida nueva- Al decir sus palabras miraba de repente a Cirse quien tratando de evitar la mirada solo sonreía insípidamente.
- Si, te ves bien- Respondió Mónica incomoda por la situación y apenada por la interrupción- Pero precisamente me estaba yendo a comer con Cirse.
- Ah, perfecto¡¡ les acompaño- Dio un efusivo aplauso y tratando de hacer aun mas incomoda la situación.

A lo que Cirse contestó levantándose educadamente de su silla, tomando con una mano su bolso y mirando a Carlos con una sonrisa irónica.

- Te agradezco, pero es mejor que me retire- Se dirigió a Mónica y entre su impotencia le ofreció una sonrisa.- Pudiéramos cenar el sábado, hay proyectos de los que me gustaría hablar.
- Por supuesto- Le contestó Mónica, entendiendo con complicidad sus palabras.

Se despidió de ella con un abrazo y de palabra de Carlos, no tenia talento para fingir con su presencia.
Al salir a la calle, sentía una rabia impetuosa, necesitaba desahogar toda su impotencia pegando de gritos, se contuvo y comenzó a caminar hacia su vehículo. Se detuvo un momento al percatarse de las lagrimas que escurrían de sus verdes ojos a sus mejillas y no podía detenerlas.
Como le molestaba que él la abrazara, como le molestaba el cinismo al estar con ella y continuar con sus planes.
Ella misma necesitaba estar bien, la presencia de Mónica la hacia feliz pero sabia de antemano que no podía atarla a ella. Todo dependía de su decisión y no podía seguirse exponiendo más. Tenía que hablar con ella y decirle lo que estaba pasando en estos momentos por su corazón y mente.

Mónica hubiese preferido un millón de veces en comer con ella que quedarse con él, urgía tomar su decisión pronto.

- Después de comer vamos a ver los últimos arreglos, pronto es nuestra boda- Le comentaba emocionado y dándole un efusivo abrazo.
- Pero tengo que regresar, ya que tengo aun trabajo pendiente.
- Para nada, eso lo puede solucionar tu asistente, debemos ver todos los detalles finales.-De manera de suplica la miró y la tomó de las manos.
- Es importante Carlos… OK, voy a darle las instrucciones a Eufrasia, regreso en un minuto y nos vamos.

Salió de su oficina para dirigirse a dar instrucciones. Mientras tanto Carlos, como era su costumbre, se encontraba molesto por haber visto a Cirse ahí. Tratando de encontrar algo, busco en el bolso de Mónica abriéndolo tomó de él su móvil. Trataba de encontrar alguna llamada de Cirse y encontró varias, pero escuchó que Mónica se acercaba y solo logro ver el número del móvil de Cirse, se lo memorizó.
Entró inmediatamente Mónica, sin percatarse de la búsqueda ardua en su bolso.

- Ahora si, ya vamos a comer y vemos lo que sigue- Tomó inocentemente su bolso.
Carlos le tomó la mano para caminar hacia el automóvil, ella poco a poco se soltaba por momentos.

De esa manera, transcurrieron las horas del día juntos. Mientras que con mucha emoción él elegía los detalles y daba sus puntos de vista, ella solo le aprobaba sus decisiones.

Al llegar a su apartamento, después de haber dejado a Mónica en el suyo, aun tenia en mente el numero del móvil de Cirse, no sabia ni para que lo había tomado de ahí, solo necesitaba ver si se habían llamado y efectivamente tenia llamadas de ella.
Tomó su móvil y llamó a Carolina.

- Hola corazón- Respondió ella al ver quien le estaba llamando.
- No respondas así, si por alguna casualidad estoy con Mónica y ella te llama desde mi móvil…...
- Si, esta bien paranoico, acabo de hablar con ella estaba en su departamento te acababas de ir, necesitas algo?
- Si, Mónica y Cirse se han estado hablando, inclusive quedaron en cenar este sábado. La verdad es que cada vez que las veo juntas me entra un pánico enorme a que ella diga algo.

Desde el otro lado Carolina con una mueca de fastidio le contesta el comentario.

- Carlos, hasta ahora no le ha dicho nada por que yo conozco a mi hija, si supiera algo lo dice al momento, dudo que le diga algo.
- Yo estoy muy intranquilo, ya quiero llevármela y alejarla definitivamente pero tu sabes lo independiente que es Mónica, que cuando toma sus decisiones no hay manera de cambiarlas.
- Bien…. déjame comentarte Carlitos que yo me adelanto en todo, he estado investigando a Cirse por que tampoco me confiaba mucho. Viene de familia de status medio, déjame decirte que es lesbiana, ya que vivió mucho tiempo con una pareja que según mis fuentes de información falleció. No dudo que le interese Mónica de alguna manera. Tiene un buen puesto en su empresa y si ahora esta en un mejor status es por que se ha logrado relacionar bien y al parecer es muy distinguida en el ámbito de la publicidad, sin embargo tengo una idea para poder alejarla de mi hija.
- Lesbiana?¡¡ Me sorprende tu manera de adelantarte a los acontecimientos, que pretendes entonces?.
- Quiero hablar con ella eso es todo, tienes manera de contactarla?
- Si, casualmente estuve viendo el móvil de Mónica para ver si se habían llamado y logré ver el número.

Le proporcionó el número a Carolina, ambos intentaban darle al mismo tiempo un final feliz al asunto y la mejor medida de ella era moviendo todo el sistema por dinero como estaba acostumbrada.

Al día siguiente Carolina levantó el auricular y con un pequeño pedazo de papel en la otra mano, marcaba uno a uno los dígitos para realizar la mejor acción y tranquilizar la conciencia de Carlos.
Desde el otro lado del auricular se encontraba Cirse, que al mirar la pequeña pantalla de su móvil, vio que no era un número conocido.

Frunciendo el ceño oprimió un botón al contestar.

- Si..?
- Hola que tal, Cirse. Soy Carolina la mamá de Mónica, me gustaría verte para platicar es sobre la boda necesito tu ayuda.

Le pareció muy extraño escuchar la voz de ella, pensó que tal vez le haya dado su número Mónica y tal vez si necesite algo de ayuda en la boda.

- Claro, mañana estoy libre, algún lugar en especial?
- Que bien, lo antes posible, la boda ya se viene encima y no contamos con mucho tiempo. Me proporcionarías tu dirección?
- En mi departamento?- Preguntó extrañada.
- Si, por que quiero llevar unos catálogos y tú sabes para estar más cómodas.
- Bien.

Cirse le proporcionó los datos y quedaron en verse la siguiente noche.

El tiempo como siempre no estaba a favor ni de Mónica ni de Cirse. Se tenia todo listo para “El gran día” . Mónica sin saber que camino seguir y ellos manipulando lo inevitable.