
Los impulsivos besos y caricias en sus cuerpos, seguían el rumbo hacia un lugar quieto, donde cómodamente pudieran continuar con su deseo.
Dejándose llevar por el momento y los instintivos besos, sentaban sus cuerpos en aquella cama, que no tenía tanta historia desde esa noche.
Mónica comenzaba a despojar de sus tan sencillas prendas a Cirse, mientras se dejaba llevar por la sensación que la estaba conduciendo a su propia locura. Cirse guiaba las caricias de Mónica en diferentes direcciones.
Las manos de Mónica conocían el tipo de cuerpo femenino pero no ajeno al de ella, al momento de tocarla todo era nuevo, las mismas sensaciones le parecían nuevas en el tacto.
Entre caricias y besos, separó sus labios por unos instantes para dirigirse a Cirse.
Dejándose llevar por el momento y los instintivos besos, sentaban sus cuerpos en aquella cama, que no tenía tanta historia desde esa noche.
Mónica comenzaba a despojar de sus tan sencillas prendas a Cirse, mientras se dejaba llevar por la sensación que la estaba conduciendo a su propia locura. Cirse guiaba las caricias de Mónica en diferentes direcciones.
Las manos de Mónica conocían el tipo de cuerpo femenino pero no ajeno al de ella, al momento de tocarla todo era nuevo, las mismas sensaciones le parecían nuevas en el tacto.
Entre caricias y besos, separó sus labios por unos instantes para dirigirse a Cirse.
- No se como tocarte……
Cirse solo le sonreía y al mismo tiempo le parecía tan tiernas sus palabras. Las miradas y caricias decían mucho más que las pocas palabras que pudieran pronunciarse ambas.
La sensación de Mónica de sentir entre sus senos a otros diferentes a los de ella, era increíble. Y mas por que cada caricia mas allá en su cuerpo, la hacia despertar en su realidad tan vívida.
Por instantes, Mónica se sentía torpe al tocarla, no sabia cuan delicado era el cuerpo de una mujer al acariciarla.
Esa noche, Mónica tuvo el sexo oral más increíble de su vida. Mientras sucedía sus manos se dedicaban a empuñar parte de la sobrecama cómplice de aquella secuencia de orgasmos, con su otra mano, acariciaba los mechones de cabello de Cirse, quien orgullosa de su destreza la miraba fijamente invitándola a continuar.
Duraron así casi toda la noche, las luces de la habitación lograron apagarse al fin, dejando la habitación oscura y el poco reflejo que entraba en las rendijas de las ventanas, debido a los pequeños faroles de la calle desierta, alumbraban pequeños destellos en sus cuerpos, mezclados con la sabana blanca revuelta.
Mónica se acomodó en el cuerpo de Cirse quien la abrazaba fuertemente contra su cuerpo aun desnudo, le dio un beso en la frente.
Cirse no podía ser más feliz, quisiera que se congelaran en el tiempo y así poder vivir el resto de su vida en esas cuatro paredes al lado de ella.
Mónica estaba completa, eso era más que una aventura, en ese momento no necesitaba más que la compañía de ella para poder conciliar el sueño.
El brazo de Cirse estaba ocupado por Mónica, quien cómodamente le daba la espalda, debido al abrazo tan calido que le ofrecía ella.
Ambas cerraron sus ojos. Cirse abrazada al cuerpo de Mónica, se adormecía con el perfume de sus cabellos. Quedaron dormidas hasta el amanecer.
Con el sonido de un ring del despertador, ubicado a un lado de la cama sobre una pequeña mesa sencilla y elegante. Vibrando con el sonido junto a la lámpara que había dejado de iluminar el espectáculo nocturno.
Lentamente Mónica abrió los ojos, estiró su brazo hasta tocar con la punta de los dedos el botón de “off”, no quería ninguna interrupción a su paraíso privado.
Comenzaron a filtrarse los rayos del sol entre las rendijas de las ventanas, el reloj avanzó tres horas mas, siendo así, el enemigo rotundo para el momento.
Nuevamente Mónica abrió los ojos, se visualizó en la misma posición que como concilio el sueño, se dio vuelta al ver el brazo de Cirse aun en su vientre.
Quedó frente a ella, aun dormía, podía sentir su respiración en su rostro. Sonrió levemente y con sus dedos le aparto el poco cabello rojizo que tenia en una mejilla.
La contempló unos minutos, agradeciendo tal vez a alguien por ese momento tan divino en su existencia. Lentamente acerco sus labios a los de ella y le dio un beso leve, como queriendo mantener su imagen mucho tiempo en la memoria.
Cirse abrió los ojos y se encontró en el extravío inconsciente de sus sueños a Mónica, quien con una sonrisa dibujada en sus labios le dio los buenos días.
Respondiendo el saludo matutino, le correspondió con otro pequeño beso.
Continuaron abrazadas un tiempo más sin decir una sola palabra.
Cirse sabía de antemano que Mónica era la mujer que amaba y a partir de esa noche, iba a estar convencida de querer estar con ella el resto de su existencia. Volvió a cerrar los ojos mientras Mónica continuaba abrazada de su cuerpo.

Lentamente alzó el brazo de Cirse y se levantó de la cama. Se posó frente a su gran espejo que reflejaba el hermoso cuerpo de Cirse acostada en la cama. Se comenzó a visualizar desnuda, observó su reflejo desde los pies a la cabeza. Vio una mujer extremadamente feliz, plena, diferente y renovada. Que sucedía? Era magia lo que acababa de ocurrir?. No quiso encontrar respuestas. Solo comenzó a afirmar el sentimiento hacia ella, no era igual al que sentía por Carlos, de hecho pareciera que jamás había estado enamorada de él ni de nadie hasta ahora.
Dio media vuelta y se dirigió nuevamente a la cama, sorpresivamente se posó sobre ella y comenzó a despertarla con pequeños mordiscos en la oreja.
La cual la otra respondió jalándola hacia ella y acostándola en la cama, jugaba con ella.
Nuevamente comenzaron los besos. Mónica localizó su móvil y le pidió a ella que desconectara el cordón que unía la línea del teléfono. No quería interrupciones en todo ese día, los asuntos de su oficina podrían solucionarse después. Realmente no le importaba tanto en ese momento más que estar con ella.
La prueba, por ponerle algún nombre, a Mónica le llevo todo un día completo. Las interminables caricias y los excitantes besos, le daban sabor a esas horas.
Llegada la noche tuvieron que separarse. La despedida fue tardía, pero al fin Cirse logró salir del departamento y dirigirse a la calle estaba igual que cuando llegó inclusive el sol también ya se había ocultado.
Desde la ventana se asomaba Mónica despidiéndose con un beso al aire y cerrando sus cortinas.
Respondió al beso y continuó su ida a continuar su agitada y comercial vida, olvidando así el motivo por el cual había cruzado esas puertas para llegar a tan añorada habitación.
Sin embargo ahora, ambas tenían una gran motivación para poder abrir los ojos cada mañana.
ke pedo amiga fergieeee!! viva nuestro estilo de vida, me gustan las lenchas guapas monas y fashionnn!! XD saludines nena andaremos por aca.... kizzz
ResponderEliminarhola fergie, chido todo lo que he leido, ya me quede pikda con esta historia, seguire esperando mas, sale!!! te mando una megafelicitacion de verdad...
ResponderEliminarAtte: Quiana75