Tomando con una mano el volante cubierto de piel artificial, mientras ocupaba su segunda mano sosteniéndole la mano a Paulina, cuya enfermedad hacia que se convulsionara, siempre tenía que llevarla al hospital, pero en esta ocasión la situación se tornaba mas grave que de costumbre.
Ella conducía con desesperación, pasándose las luces rojas y mirando de reojo a Paulina cuya mano apretaba conforme a lo mal que se sentía.
A unos minutos de llegar al hospital, Paulina comienza a convulsionarse nuevamente, en ese momento, se apresura al acelerador, y desesperadamente llega al hospital. Los paramédicos se hicieron cargo pero, unos minutos después salió el doctor a informarle que acababa de fallecer debido a la hipoglucemia de la que padecía, no lo pudieron controlar a tiempo.
Ella conducía con desesperación, pasándose las luces rojas y mirando de reojo a Paulina cuya mano apretaba conforme a lo mal que se sentía.
A unos minutos de llegar al hospital, Paulina comienza a convulsionarse nuevamente, en ese momento, se apresura al acelerador, y desesperadamente llega al hospital. Los paramédicos se hicieron cargo pero, unos minutos después salió el doctor a informarle que acababa de fallecer debido a la hipoglucemia de la que padecía, no lo pudieron controlar a tiempo.
Mirando el volante mientras conducía a casa de Mónica, recordaba todo lo sucedido, con su ex pareja.
- Que estoy haciendo, ya he tenido suficiente, me prometí no volver a involucrarme sentimentalmente con alguien, desafortunadamente esto esta siendo mucho más fuerte que mi voluntad y mi decisión. Después de un año…. he conocido a Mónica, no se si me hace falta alguien a quien abrazar o con quien platicar. Hace mucho que no sentía lo que siento ahora por ella, pero me hace tanta falta cuando no la veo o no la escucho. Y siento mucho coraje cuando Carlos le habla, mayormente por su enorme cinismo que no es capaz de confesar y muy probablemente lo lleve hasta el fin.
Cirse mantenía un dialogo con ella misma, mientras conducía rumbo al departamento de Mónica.
Al parecer las imágenes que le venían a la mente, la estaba haciendo sentirse cada vez mas segura de lo que sentía por ella, ya que jamás hizo algún punto de comparación con respecto a lo que sintió por Paulina.
Llegó al apartamento, se bajó del automóvil como ya era su costumbre y timbro, en esta ocasión, Mónica se demoró un poco más al salir.
- Cirse que gusto verte, disculpa ya estaba lista, solo que estaba hablando por teléfono con Ingrid. Te manda muchos saludos.
La abrazó fuertemente y se percató que su cabello olía deliciosamente dulce.
Cada que descubría cosas nuevas de Mónica, le agradaba mas.
Tuvieron una extensa plática, hasta llegar a la reunión donde fueron invitadas.
- Que estoy haciendo, ya he tenido suficiente, me prometí no volver a involucrarme sentimentalmente con alguien, desafortunadamente esto esta siendo mucho más fuerte que mi voluntad y mi decisión. Después de un año…. he conocido a Mónica, no se si me hace falta alguien a quien abrazar o con quien platicar. Hace mucho que no sentía lo que siento ahora por ella, pero me hace tanta falta cuando no la veo o no la escucho. Y siento mucho coraje cuando Carlos le habla, mayormente por su enorme cinismo que no es capaz de confesar y muy probablemente lo lleve hasta el fin.
Cirse mantenía un dialogo con ella misma, mientras conducía rumbo al departamento de Mónica.
Al parecer las imágenes que le venían a la mente, la estaba haciendo sentirse cada vez mas segura de lo que sentía por ella, ya que jamás hizo algún punto de comparación con respecto a lo que sintió por Paulina.
Llegó al apartamento, se bajó del automóvil como ya era su costumbre y timbro, en esta ocasión, Mónica se demoró un poco más al salir.
- Cirse que gusto verte, disculpa ya estaba lista, solo que estaba hablando por teléfono con Ingrid. Te manda muchos saludos.
La abrazó fuertemente y se percató que su cabello olía deliciosamente dulce.
Cada que descubría cosas nuevas de Mónica, le agradaba mas.
Tuvieron una extensa plática, hasta llegar a la reunión donde fueron invitadas.
Era una preciosa casa, a la entrada un jardín enorme, la pintura era blanca con adornos metálicos en las paredes y una pequeña fuente en una esquina.
Se apreciaba el balcón del segundo piso con decorados minimalistas y las luces del recibidor azules, no cabía duda que el dueño de la casa tenia un excelente gusto.
De inmediato, se apresuró Cirse a tocar el timbre, se escuchaba una suave músicaque venia del interior.
Abrió la puerta Ricardo, saludó muy efusivamente a ambas y en especial a Mónica, guiñándole un ojo a Cirse mientras lo hacia.
- Bienvenidas, pasen por favor ya vamos a servir la cena, estos lokos se están muriendo de hambre y si no venían pronto, eran capaz de ir por ustedes.
Entraron a la casa, el recibidor daba un aire de tranquilidad, se podía percibir un olor a incienso recién quemado.
Al llegar a la mesa, se encontraban en ella siete hombres de los cuales tres le parecieron a Mónica muy afeminados, sin embargo cuando se los presentaron, le parecieron muy simpáticos y divertidos.
Ricardo sirvió un enorme plato de sushi, de diferente tipo, acompañado de una pasta muy peculiar hecha de soya.
Sirvió un vino estilo Cabernet Sauvignon, el favorito de Ricardo.
- Muchas gracias por asistir a esta pequeña cena de inauguración de mi casa, que aun no les he dado la sorpresa pero, la viviremos juntos.
Señaló a su acompañante de lado, un hombre muy guapo, joven y de una sonrisa muy agradable, que se le veía en el rostro la emoción del gran día.
Todos en la mesa los felicitaron, incluyendo Mónica.
Comenzaron a platicar sobre como se habían conocido, iniciaron la platica para que Mónica se sintiera en confianza, puesto que todos los presentes se la sabían de memoria.
Entre pláticas, chistes e imitaciones burlonas de compañeros de trabajo, ella se daba cuenta de que tan agradables personas eran, la hacían participe de sus platicas y anécdotas.
Terminando la cena, las llevaron a conocer cada rincón de la casa, principalmente lo mas vistoso que era la alberca, iluminada de igual manera con luces azules.
Pasaron posteriormente a las habitaciones, eran amplias con closet estilo europeo, con el mismo toque minimalista.
Ambas estaban impresionadas con el decorado y el buen gusto en el amueblado.
En una de tantas, se separan para platicar con los amigos de Cirse.
- Oye es encantadora, no la había visto bien en el antro, tu sabes que ahí no se aprecia muy bien la belleza, pero es muy linda y se puede hablar de todo con ella, ya andan?.
- No Ricardo, es mi amiga, lo que te he comentado solo tu lo sabes.
- No me digas que ni siquiera…… le has dicho lo que sientes? – Comenta él tapándose la boca con ademanes femeninos.
- Por supuesto que no, ella se va a casar… aun que no quisiera que eso suceda por lo que te comente del novio, es un cínico.
- Deberías decirle, no es justo, si yo se que a alguno de mis amigos le ponen el cuerno yo se lo diría, y mas si es con su mamá…. Bueno…. Seria su papá…… - Lanzó una risa silenciosa.
- Claro que debería hacerlo pero no se como, es muy delicado, por el momento quiero verla feliz y de esa manera conocerla mas, además espero no tener que decirle esa mala noticia yo sola, ya que al parecer su amiga también lo sabe.
- Quien? La loquita que se le untaba al streper?.
Ambos rompieron el silencio con una estruendosa risa.
- Si, esa chika lo sabe, necesito hablar con ella, soy demasiado cobarde como para decírselo yo sola.
- Cirse, ultimadamente a ti si te esta importando mucho que Mónica no sufra verdad?, dime, estas sintiendo algo mas por ella?.
Cirse se alejo dos pasos de Ricardo, tomo con la mano su copa de vino asentada en la mesa.
- Me temo que si Ricardo, esta siendo este sentimiento mas fuerte que yo. Parece que no escarmiento verdad.
Ricardo se le acerco a Cirse y la abrazó con mucha fuerza.
- Felicidades amiga, estas enamorada de nuevo.
Cirse se dejó abrazar por él y escuchó esas palabras que solo la paralizaron.
- Tengo miedo a sufrir de nuevo, a perder a quien amo la verdad es que si tengo mucho miedo.
- Hay cosas que tenemos que arriesgar Cirse, y solo así sabemos que estamos vivos. Paulina ya se fue y creeme que no le gustaría verte sufriendo, que mejor que estés feliz y si Mónica es tu felicidad pues adelante.
Ambos se miraron a los ojos, definitivamente las palabras de Ricardo siempre le ayudan para atreverse a algo.
Mónica mientras tanto, escuchaba los chistes y anécdotas de los otros invitados, incluyendo al novio de Ricardo, quien era un hombre muy cómico.
- Y tu cuéntanos, como te ha ido con las mujeres, seguramente debes de ser una rompe corazones eres muy bella.
Ella muy extrañada, sonrió levemente.
- Nunca he tenido ninguna experiencia con alguna mujer, estoy en los preparativos de mi boda, tengo un prometido…..hombre.
Ellos se extrañaron, ya que era demasiado obvio el interés que sentía Cirse por ella y evidente que a Mónica de la misma manera.
- Pues déjame decirte que te estas atrasando muchísimo, eres entonces amiga de Cirse?
- Así es, que pensaban que era?
- Pues pensábamos que estabas saliendo con ella.
- Ella es gay? – Pregunta Mónica un poco confusa.
- Si, es nuestra mejor amiga, pero pensamos que tu sabias y que salías con ella.
Soltó una risa enorme y entendió muchas cosas, desde haberla visto en ese antro aquella noche hasta tener muchos amigos gay, lo raro era, por que no le había visto “amigas “?.
- Pues ya ven que no es así, solo es mi amiga, una muy buena amiga, pero tenia entendido que estuvo con alguien y falleció.
- Si- Contesta Alfred, novio de Ricardo – Estuvo con alguien unos años y falleció tenía un problema con la glucosa, lo contrario a la diabetes, sufrió mucho con ella.
- Ella….- Pensativa, descubriendo que era una mujer - No me había dicho eso, solo me comento que falleció, desde eso ha estado con alguien mas?
- No, de hecho en que te vimos y pensamos que salían, nos dio mucho gusto por que ella ha sido muy solitaria desde eso. Si sale con nosotros y de hecho nos aconseja en nuestras relaciones pero jamás ha tenido a otra persona después de ella, le dolió mucho su perdida. Cirse es algo así para nosotros como blanca nieves y nosotros los 7 enanos. – Contestaron bromeando.
La platica con ellos era muy amena, sin embargo ella comenzaba a descubrir muchas cosas, pero comprendía el por que no le había comentado detalles Cirse. Tal vez no tenia la confianza para decirle, pero comenzaba a tener la s respuestas a sus múltiples preguntas.
Era tarde y se despidieron de Ricardo y Alfred, unos excelentes anfitriones, ambas tenían esa sensación de haber estado tan bien en un lugar que no paraban de comentar las mismas cosas.
- Te agradaron mis amigos?- Le preguntó Cirse mientras subían al automóvil, siempre con el mismo detalle de abrirle la puerta a ella, antes de subirse al asiento del conductor.
- Si, son muy, muy ¡¡ divertidos, me sorprendí al escuchar que se iban a vivir juntos, debe ser difícil para sus familias supongo, no tengo idea de cómo sea.
- Pues sus familias no tienen problema, ambas se conocen, inclusive los papás de ambos tienen relación de colegas en el mismo hospital, son doctores.
- Eso si que es bueno, extraño… pero bueno.
Quedaron en silencio por unos minutos, cuando decidieron hablar lo hicieron al mismo tiempo y sonrieron.
- Dime, que ibas a decirme- Le pregunta Cirse con una sonrisa dibujada en los labios, que a pesar de haber tenido mucho movimiento, mantenían el mismo color natural en ellos.
Un poco pensativa Mónica, se atreve a tocar un tema delicado.
- En la plática, ellos me comentaron que tuviste una pareja de tiempo y quisiera saber si es ella, la que me comentaste que falleció hace un año.
Un tanto sorprendida, por que desconocía que tanto le habían platicado sus amigos de ella.
- Si, tuve una pareja de 4 años, mujer, padecía una enfermedad no tan grave, pero al final no se pudo controlar y falleció.
Cirse comenzó a contar su historia, tan dolorosa como verídica. Mónica terminó de comprender aun mas, muchas cosas y el por que no había tenido a nadie desde eso.
- Que difícil Cirse, la verdad nunca he pasado por una situación así, pero entiendo como debes sentirte. – le tomó la mano.
- Cada día es menos pero el temor aun está, gracias por escucharme, si no te lo había dicho era por que usualmente no soy de contar mi vida, además de mis amigos eres una de las pocas personas en saberlo.
Mónica se sintió bien al escucharle decir eso, significaba que si le tenia confianza. Le dio mucha tristeza la situación y le dieron muchas ganas de abrazarla, sin embargo no lo hizo. Ella aun dudaba de lo que estaba comenzando a sentir, era nuevo el sentimiento que nacía de si misma, al punto de sentirse extraña consigo misma y apenas comenzar a conocer lo que antes no tenia ni idea de que existiera.
Llegaron al departamento, Mónica saca de su bolso una memoria usb y se la da a Cirse.
- Aquí tienes el proyecto, esta listo y en caso de que necesites que se le haga algún cambio, me avisas.
- Gracias, ya casi se me estaba olvidando, no creo tener que hacer un cambio, confío en tu trabajo. También gracias por esta noche, realmente es la segunda vez que salimos y no se si a ti te pase lo mismo, pero cuando regreso a casa, me siento tan bien.
Mónica poco sorprendida, sonrió y solo miraba los ojos verdes de Cirse, que le resultaban tan fascinantes. A pesar de la oscuridad podía apreciar el color de sus labios mientras hablaba, afirmando su apreciación de toda la belleza que veía en ese instante. Ella aceptó que realmente le gustaba Cirse, pero en esta ocasión no se sintió rara, al contrario de eso, se percató de esa sensación en el estomago que sentía que pasaba por sus venas hasta llegar a sus manos.
No se detuvo y tomo la mano de Cirse.
- Yo también siento lo mismo Cirse, siento algo muy extraño, no malo, al contrario muy agradable cada vez que estoy contigo. Me emocionan tus llamadas por teléfono, cuando me miras, me fascinan tus ojos verdes y la manera de sonreír, tienes unos labios divinos y…, perdón creo que voy a entrar ya a mi departamento, no se que me pasa.
Cirse sorprendida por todas las palabras que decía Mónica, que realmente coincidía con lo que ella sentía, se comenzó a morder los labios por el nerviosismo.
- No te vayas.- Alcanzó a decir.
Armándose de valor, le tomó la mano para detenerla, la miró a los ojos por unos segundos y comenzó a acercar sus labios hacia los de ella. Mónica por supuesto, estaba muy nerviosa por sus confesiones pero no opuso resistencia a lo que también deseaba, se dieron un beso que no duró más que cinco segundos, suficientes como para poder decirle a la otra persona sin palabras, sus sentimientos.
Al terminar aquel beso, ambas continuaron mirándose.
Mónica se sintió completamente en otra dimensión, sintió la sensación en el estomago aun mas fuerte, sus manos temblaban levemente y sus labios jamás habían besado a una mujer, sin embargo fue muy suave y delicado, su piel era diferente y sintió que podría besarla por horas, pero tubo que detenerse, por que probablemente no hubiera parado en ese instante.
- Me voy…. esto, ha sido maravilloso y único.
- A mi me pareció muchísimo mas, gracias por haber salido hoy, eres una persona increíble.
Rompiendo un poco con el encanto del momento.
- Increíble?, Acaso no me crees nada?.
Ambas comenzaron a reírse de la tonta respuesta, y de esa manera disimularon el nerviosismo que sentían.
- Que descanses Mónica.
Se bajó del automóvil, cerró la puerta mirándola aun incrédula por lo que acababa de suceder, abrió la puerta de cristal de la entrada a los departamentos, entre abrió y cerró su mano en manera de decir adiós y subió perdiéndose en el edificio.
Cirse por su parte, comenzó a avanzar, llegando a la primera esquina, sintió una euforia enorme, oprimió el “on” de su stereo y comenzó a escuchar una canción de “Pink”, su favorita. Al ritmo de “ So What “, continuó su camino hacia su departamento.
Una noche única para ambas, Mónica en su habitación de inmediato cayó en su cama, apagó las luces y no quería que otro pensamiento se interponga en el recuerdo de su reciente suceso.
Se apreciaba el balcón del segundo piso con decorados minimalistas y las luces del recibidor azules, no cabía duda que el dueño de la casa tenia un excelente gusto.
De inmediato, se apresuró Cirse a tocar el timbre, se escuchaba una suave músicaque venia del interior.
Abrió la puerta Ricardo, saludó muy efusivamente a ambas y en especial a Mónica, guiñándole un ojo a Cirse mientras lo hacia.
- Bienvenidas, pasen por favor ya vamos a servir la cena, estos lokos se están muriendo de hambre y si no venían pronto, eran capaz de ir por ustedes.
Entraron a la casa, el recibidor daba un aire de tranquilidad, se podía percibir un olor a incienso recién quemado.
Al llegar a la mesa, se encontraban en ella siete hombres de los cuales tres le parecieron a Mónica muy afeminados, sin embargo cuando se los presentaron, le parecieron muy simpáticos y divertidos.
Ricardo sirvió un enorme plato de sushi, de diferente tipo, acompañado de una pasta muy peculiar hecha de soya.
Sirvió un vino estilo Cabernet Sauvignon, el favorito de Ricardo.
- Muchas gracias por asistir a esta pequeña cena de inauguración de mi casa, que aun no les he dado la sorpresa pero, la viviremos juntos.
Señaló a su acompañante de lado, un hombre muy guapo, joven y de una sonrisa muy agradable, que se le veía en el rostro la emoción del gran día.
Todos en la mesa los felicitaron, incluyendo Mónica.
Comenzaron a platicar sobre como se habían conocido, iniciaron la platica para que Mónica se sintiera en confianza, puesto que todos los presentes se la sabían de memoria.
Entre pláticas, chistes e imitaciones burlonas de compañeros de trabajo, ella se daba cuenta de que tan agradables personas eran, la hacían participe de sus platicas y anécdotas.
Terminando la cena, las llevaron a conocer cada rincón de la casa, principalmente lo mas vistoso que era la alberca, iluminada de igual manera con luces azules.
Pasaron posteriormente a las habitaciones, eran amplias con closet estilo europeo, con el mismo toque minimalista.
Ambas estaban impresionadas con el decorado y el buen gusto en el amueblado.
En una de tantas, se separan para platicar con los amigos de Cirse.
- Oye es encantadora, no la había visto bien en el antro, tu sabes que ahí no se aprecia muy bien la belleza, pero es muy linda y se puede hablar de todo con ella, ya andan?.
- No Ricardo, es mi amiga, lo que te he comentado solo tu lo sabes.
- No me digas que ni siquiera…… le has dicho lo que sientes? – Comenta él tapándose la boca con ademanes femeninos.
- Por supuesto que no, ella se va a casar… aun que no quisiera que eso suceda por lo que te comente del novio, es un cínico.
- Deberías decirle, no es justo, si yo se que a alguno de mis amigos le ponen el cuerno yo se lo diría, y mas si es con su mamá…. Bueno…. Seria su papá…… - Lanzó una risa silenciosa.
- Claro que debería hacerlo pero no se como, es muy delicado, por el momento quiero verla feliz y de esa manera conocerla mas, además espero no tener que decirle esa mala noticia yo sola, ya que al parecer su amiga también lo sabe.
- Quien? La loquita que se le untaba al streper?.
Ambos rompieron el silencio con una estruendosa risa.
- Si, esa chika lo sabe, necesito hablar con ella, soy demasiado cobarde como para decírselo yo sola.
- Cirse, ultimadamente a ti si te esta importando mucho que Mónica no sufra verdad?, dime, estas sintiendo algo mas por ella?.
Cirse se alejo dos pasos de Ricardo, tomo con la mano su copa de vino asentada en la mesa.
- Me temo que si Ricardo, esta siendo este sentimiento mas fuerte que yo. Parece que no escarmiento verdad.
Ricardo se le acerco a Cirse y la abrazó con mucha fuerza.
- Felicidades amiga, estas enamorada de nuevo.
Cirse se dejó abrazar por él y escuchó esas palabras que solo la paralizaron.
- Tengo miedo a sufrir de nuevo, a perder a quien amo la verdad es que si tengo mucho miedo.
- Hay cosas que tenemos que arriesgar Cirse, y solo así sabemos que estamos vivos. Paulina ya se fue y creeme que no le gustaría verte sufriendo, que mejor que estés feliz y si Mónica es tu felicidad pues adelante.
Ambos se miraron a los ojos, definitivamente las palabras de Ricardo siempre le ayudan para atreverse a algo.
Mónica mientras tanto, escuchaba los chistes y anécdotas de los otros invitados, incluyendo al novio de Ricardo, quien era un hombre muy cómico.
- Y tu cuéntanos, como te ha ido con las mujeres, seguramente debes de ser una rompe corazones eres muy bella.
Ella muy extrañada, sonrió levemente.
- Nunca he tenido ninguna experiencia con alguna mujer, estoy en los preparativos de mi boda, tengo un prometido…..hombre.
Ellos se extrañaron, ya que era demasiado obvio el interés que sentía Cirse por ella y evidente que a Mónica de la misma manera.
- Pues déjame decirte que te estas atrasando muchísimo, eres entonces amiga de Cirse?
- Así es, que pensaban que era?
- Pues pensábamos que estabas saliendo con ella.
- Ella es gay? – Pregunta Mónica un poco confusa.
- Si, es nuestra mejor amiga, pero pensamos que tu sabias y que salías con ella.
Soltó una risa enorme y entendió muchas cosas, desde haberla visto en ese antro aquella noche hasta tener muchos amigos gay, lo raro era, por que no le había visto “amigas “?.
- Pues ya ven que no es así, solo es mi amiga, una muy buena amiga, pero tenia entendido que estuvo con alguien y falleció.
- Si- Contesta Alfred, novio de Ricardo – Estuvo con alguien unos años y falleció tenía un problema con la glucosa, lo contrario a la diabetes, sufrió mucho con ella.
- Ella….- Pensativa, descubriendo que era una mujer - No me había dicho eso, solo me comento que falleció, desde eso ha estado con alguien mas?
- No, de hecho en que te vimos y pensamos que salían, nos dio mucho gusto por que ella ha sido muy solitaria desde eso. Si sale con nosotros y de hecho nos aconseja en nuestras relaciones pero jamás ha tenido a otra persona después de ella, le dolió mucho su perdida. Cirse es algo así para nosotros como blanca nieves y nosotros los 7 enanos. – Contestaron bromeando.
La platica con ellos era muy amena, sin embargo ella comenzaba a descubrir muchas cosas, pero comprendía el por que no le había comentado detalles Cirse. Tal vez no tenia la confianza para decirle, pero comenzaba a tener la s respuestas a sus múltiples preguntas.
Era tarde y se despidieron de Ricardo y Alfred, unos excelentes anfitriones, ambas tenían esa sensación de haber estado tan bien en un lugar que no paraban de comentar las mismas cosas.
- Te agradaron mis amigos?- Le preguntó Cirse mientras subían al automóvil, siempre con el mismo detalle de abrirle la puerta a ella, antes de subirse al asiento del conductor.
- Si, son muy, muy ¡¡ divertidos, me sorprendí al escuchar que se iban a vivir juntos, debe ser difícil para sus familias supongo, no tengo idea de cómo sea.
- Pues sus familias no tienen problema, ambas se conocen, inclusive los papás de ambos tienen relación de colegas en el mismo hospital, son doctores.
- Eso si que es bueno, extraño… pero bueno.
Quedaron en silencio por unos minutos, cuando decidieron hablar lo hicieron al mismo tiempo y sonrieron.
- Dime, que ibas a decirme- Le pregunta Cirse con una sonrisa dibujada en los labios, que a pesar de haber tenido mucho movimiento, mantenían el mismo color natural en ellos.
Un poco pensativa Mónica, se atreve a tocar un tema delicado.
- En la plática, ellos me comentaron que tuviste una pareja de tiempo y quisiera saber si es ella, la que me comentaste que falleció hace un año.
Un tanto sorprendida, por que desconocía que tanto le habían platicado sus amigos de ella.
- Si, tuve una pareja de 4 años, mujer, padecía una enfermedad no tan grave, pero al final no se pudo controlar y falleció.
Cirse comenzó a contar su historia, tan dolorosa como verídica. Mónica terminó de comprender aun mas, muchas cosas y el por que no había tenido a nadie desde eso.
- Que difícil Cirse, la verdad nunca he pasado por una situación así, pero entiendo como debes sentirte. – le tomó la mano.
- Cada día es menos pero el temor aun está, gracias por escucharme, si no te lo había dicho era por que usualmente no soy de contar mi vida, además de mis amigos eres una de las pocas personas en saberlo.
Mónica se sintió bien al escucharle decir eso, significaba que si le tenia confianza. Le dio mucha tristeza la situación y le dieron muchas ganas de abrazarla, sin embargo no lo hizo. Ella aun dudaba de lo que estaba comenzando a sentir, era nuevo el sentimiento que nacía de si misma, al punto de sentirse extraña consigo misma y apenas comenzar a conocer lo que antes no tenia ni idea de que existiera.
Llegaron al departamento, Mónica saca de su bolso una memoria usb y se la da a Cirse.
- Aquí tienes el proyecto, esta listo y en caso de que necesites que se le haga algún cambio, me avisas.
- Gracias, ya casi se me estaba olvidando, no creo tener que hacer un cambio, confío en tu trabajo. También gracias por esta noche, realmente es la segunda vez que salimos y no se si a ti te pase lo mismo, pero cuando regreso a casa, me siento tan bien.
Mónica poco sorprendida, sonrió y solo miraba los ojos verdes de Cirse, que le resultaban tan fascinantes. A pesar de la oscuridad podía apreciar el color de sus labios mientras hablaba, afirmando su apreciación de toda la belleza que veía en ese instante. Ella aceptó que realmente le gustaba Cirse, pero en esta ocasión no se sintió rara, al contrario de eso, se percató de esa sensación en el estomago que sentía que pasaba por sus venas hasta llegar a sus manos.
No se detuvo y tomo la mano de Cirse.
- Yo también siento lo mismo Cirse, siento algo muy extraño, no malo, al contrario muy agradable cada vez que estoy contigo. Me emocionan tus llamadas por teléfono, cuando me miras, me fascinan tus ojos verdes y la manera de sonreír, tienes unos labios divinos y…, perdón creo que voy a entrar ya a mi departamento, no se que me pasa.
Cirse sorprendida por todas las palabras que decía Mónica, que realmente coincidía con lo que ella sentía, se comenzó a morder los labios por el nerviosismo.
- No te vayas.- Alcanzó a decir.
Armándose de valor, le tomó la mano para detenerla, la miró a los ojos por unos segundos y comenzó a acercar sus labios hacia los de ella. Mónica por supuesto, estaba muy nerviosa por sus confesiones pero no opuso resistencia a lo que también deseaba, se dieron un beso que no duró más que cinco segundos, suficientes como para poder decirle a la otra persona sin palabras, sus sentimientos.
Al terminar aquel beso, ambas continuaron mirándose.
Mónica se sintió completamente en otra dimensión, sintió la sensación en el estomago aun mas fuerte, sus manos temblaban levemente y sus labios jamás habían besado a una mujer, sin embargo fue muy suave y delicado, su piel era diferente y sintió que podría besarla por horas, pero tubo que detenerse, por que probablemente no hubiera parado en ese instante.
- Me voy…. esto, ha sido maravilloso y único.
- A mi me pareció muchísimo mas, gracias por haber salido hoy, eres una persona increíble.
Rompiendo un poco con el encanto del momento.
- Increíble?, Acaso no me crees nada?.
Ambas comenzaron a reírse de la tonta respuesta, y de esa manera disimularon el nerviosismo que sentían.
- Que descanses Mónica.
Se bajó del automóvil, cerró la puerta mirándola aun incrédula por lo que acababa de suceder, abrió la puerta de cristal de la entrada a los departamentos, entre abrió y cerró su mano en manera de decir adiós y subió perdiéndose en el edificio.
Cirse por su parte, comenzó a avanzar, llegando a la primera esquina, sintió una euforia enorme, oprimió el “on” de su stereo y comenzó a escuchar una canción de “Pink”, su favorita. Al ritmo de “ So What “, continuó su camino hacia su departamento.
Una noche única para ambas, Mónica en su habitación de inmediato cayó en su cama, apagó las luces y no quería que otro pensamiento se interponga en el recuerdo de su reciente suceso.







