Caricias, besos, diferentes olores y nuevos sentidos. Cerrado aun sus ojos con las manos y el cuerpo inquietos, a pesar de la baja temperatura del ambiente, su cuerpo mantenía una temperatura muy calida, entre las piernas muchas sensaciones.
Despierta de pronto debido al sonido del despertador inesperado, abriendo los ojos y mirando sorpresivamente a un lado de la cama, se recuesta nuevamente con una sonrisa en el rostro. Las sabanas aun mantenían el olor del perfume de Cirse.
Se dispuso a comenzar un nuevo día, la felicidad no le cabía en los ojos. Se dirigió rumbo a su estereo , oprimió el “on”, no esperaba alguna melodía en especial. De hecho ni le prestaba atención, al inclinarse a levantar de su piso de duela color marrón, su toalla olvidada del día anterior, sintió diversos dolores repartidos por todo el cuerpo, que la hacían recordar su actuación nocturna.
Fue un día exaltante, durante el día se hablaron por medio del Teléfono, comentaban lo sucedido, su felicidad duró por mucho tiempo, desde ese día.
Las semanas comenzaron a pasar y entre ellas los encuentros furtivos en el apartamento de Mónica y Cirse.
Una noche, tenía en mente salir a visitar a Cirse a su departamento, ya que tenía una cena con ella. Llega la visita inesperada de Carlos, el cual contaba con llaves del apartamento.
Entrando al recibidor, lanza un grito en su búsqueda.
Despierta de pronto debido al sonido del despertador inesperado, abriendo los ojos y mirando sorpresivamente a un lado de la cama, se recuesta nuevamente con una sonrisa en el rostro. Las sabanas aun mantenían el olor del perfume de Cirse.
Se dispuso a comenzar un nuevo día, la felicidad no le cabía en los ojos. Se dirigió rumbo a su estereo , oprimió el “on”, no esperaba alguna melodía en especial. De hecho ni le prestaba atención, al inclinarse a levantar de su piso de duela color marrón, su toalla olvidada del día anterior, sintió diversos dolores repartidos por todo el cuerpo, que la hacían recordar su actuación nocturna.
Fue un día exaltante, durante el día se hablaron por medio del Teléfono, comentaban lo sucedido, su felicidad duró por mucho tiempo, desde ese día.
Las semanas comenzaron a pasar y entre ellas los encuentros furtivos en el apartamento de Mónica y Cirse.
Una noche, tenía en mente salir a visitar a Cirse a su departamento, ya que tenía una cena con ella. Llega la visita inesperada de Carlos, el cual contaba con llaves del apartamento.
Entrando al recibidor, lanza un grito en su búsqueda.
- Mónica¡ , estás aquí?.
De inmediato, sale de la habitación al escuchar su voz, como regresándola a la realidad en la que se encontraba.
- Si, Carlos aquí estoy.
- Vas a salir?- Le dijo al verla, con una pequeña falda ceñida y una blusa pequeña y elegante.
- Si… - Le respondió ella titubeando, sin tener en mente que decirle claramente.- Voy a salir, no tardare mucho…. Espero.
- Y donde vas?, no nos habíamos visto solo por móvil hemos estado hablando, quería verte. Te extraño¡.
Se acercó a ella abrazándola, buscó sus labios y le dio un beso. A lo cual ella respondió muy escurridiza y de inmediato escapó de sus brazos.
- Que sucede? No me extrañas?. He tenido mucho trabajo en mi oficina, pero por fin ya estoy libre. Si quieres te espero. Iras lejos?.
Mónica se alejó para espejarse, mientras utilizaba el lipstick.
- Iré a cenar, pero no te puedo asegurar una hora, podríamos vernos mañana. - Le respondía con voz entre cortada, haciendo varias muecas al maquillarse evitando así responder las tan repetidas preguntas de ausencia de Carlos.
Enojado se acerca nuevamente a ella.
- Y con quien iras a cenar?- Tomándola del brazo, deteniendo su intento de colocar el rimel en sus pestañas.
Se detuvo y miró para verlo fijamente.
- Con Cirse, ya quede y es importante. Cuestión…….de trabajo.
- Tú sabes que eso me molesta. No quiero que vayas sola, yo iré contigo.
- Carlos, pareces mi padre. Hasta en los asuntos de negocios me vas a acompañar como si fuera una niña?. – Contestó en tono irónico, continuando la lucha incansable de detener sus labios para gritarle desesperadamente su independencia.
Asintiendo con la cabeza, la soltó del brazo alejándose unos pasos. Se sentó en su cama, la cual encontró diferente.
- Cuando cambiaste la sobre cama?.- Comentó mientras miraba el decorado azul de las sabanas.
- Hace unos días, ya me había aburrido el color blanco.
Se levantó de la cama y con más tranquilidad se acercó a ella, rodeo sus brazos a su cintura y acerco su nariz a su cuello.
- Que delicioso hueles, mejor espero a que termine tu cena y dormimos juntos. Solo cuento los días para ya poder pasar todas mis noches a tu lado. Me haces tanta falta.
Mónica, pensativa solo se dejó abrazar y de la misma manera asintió con la cabeza con un respiro hondo.
- Te veo mas tarde entonces- Le dijo resignada e incapaz de negarle la petición, su confusión aumentó, debido a que el abrazo de él no era como el de ella.
Carlos, comenzó a ponerse cómodo en la habitación y la despidió con un beso.
Caminó hasta la salida, desactivo la alarma de su auto y con toda su fuerza con los vidrios arriba de su mini cooper. Empuño su mano derecha y le dio un golpe al asiento del copiloto.
Llena de impotencia y presión por sus propias decisiones, comenzó a darle marcha al automóvil.
Cirse sirvió en su mesa el Curry de Pollo que tanto le gustaba a Mónica, ilusionada tomó la botella de
Se comenzó a vestir su pequeño vestido rojo discreto, ya que sus gustos no eran demasiado extravagantes.
Se sentó en la silla cercana a la esquina de su mesa, esperando la llegada de Mónica, ya llevaba una hora de retraso se comenzaba a preocupar, buscó entre su bolso su teléfono móvil y le llamó.
- Si?- Contestó Mónica con una voz débil.
- Hola Mónica, te llame por que pensé que sucedió algo, ya que quedamos hace una hora.
Mientras conducía, escuchaba la voz de ella preguntándole y su mente divagaba.
- Ya estoy yendo. Llego en 5 minutos.
- Bien, te espero, no me iré a ningún lado. – Le contestó bromeando, ya que no había donde ir en su apartamento.
Como indicó, su llegada no demoro más de los minutos que calculó.
Cirse la recibió abrazándola por los hombros y le dio efusivamente un beso en los labios. Alo cual ella correspondía confusamente. Mientras le comentaba que le había hecho su guiso favorito, con la ilusión reflejada en sus ojos verdes, Mónica se mostraba taciturna y más callada de lo normal.
En la cena Cirse llevaba mucho mas la plática, poco a poco se comenzó a dar cuenta de que algo no andaba bien.
- Mónica pasa algo?. Le pregunta mientras come un bocado del curry.
- Pasa todo… acaba de ir Carlos al departamento, su presencia me pone a pensar muchas cosas, si esto esta mal o bien. Me confunde mucho todo. De lo único que estoy segura es de lo que siento por ti
Cirse entendiendo la situación por la que esta atravesando ella, sin embargo se había olvidado que ella no era una mujer disponible, se levantó de la mesa rodeándola y se acercó, con una mano le tocó el mentón y lo alzó para mirarla a los ojos.
- Piensa en ti solamente, lo que te hace feliz, visualízate con él y analiza si es lo que quieres. A final de cuentas yo estoy aquí y siempre contaras conmigo, claro está que si tu felicidad está con él, seré siempre tu amiga. Lo que nos sucedió nadie lo buscó, solo se dio y eso ha sido algo maravilloso para mi después de tanto tiempo.
Mónica, lo único que te pido…. Es que seas feliz.- Se acercó aun mas y le dio un pequeño beso en los labios, sintió tristeza por la situación que tarde o temprano iba a llegar. Se dio la vuelta y se regreso a su lugar.
Mónica al escuchar sus palabras, se sintió con más libertad de elegir, sin tener aun la respuesta.
Le sonrió y le tomó la mano sobre la mesa en seña de agradecimiento.
Entre diversas platicas, tratando de evitar a toda costa el tema principal, la velada se tornó muy agradable, Cirse tenia esa magia que le hacia olvidar todo tipo de preocupaciones.
Al terminar la cena, se acercó a Mónica quien se encontraba en la pequeña cocina ordenando los utensilios que utilizaron en la cena, de esa manera quería corresponder al delicioso guiso.
Caminó y rodeo con sus brazos su cintura, posó su cabeza en uno de sus hombros y le dio un beso en el cuello llegando a la oreja.
Ella dejó lo que estaba haciendo, y se dio la vuelta, ambas se miraron en silencio a los ojos.
Los profundos ojos verdes de Cirse le pedían a gritos que se quedara con ella el resto de su vida, Mónica se percataba de eso, desde sus ojos comenzó a correr una lagrima, haciendo un camino perfecto entre su rostro. Se abrazó desesperadamente a ella, como si quisieran arrebatarle la vida y solo ella pudiera salvarla.
Cirse la abrazó también y en silencio solo le acariciaba el cabello. Mónica quería escuchar “Aquí estoy, quédate conmigo para siempre”, pero Cirse nunca lo dijo, no quería que sus palabras influyeran en su decisión, aun que necesitaba decirle lo que sucedía entre su prometido y su madre, sin embargo continuó callándolo, confiaba en que las cosas siempre se van dando poco a poco, tarde o temprano Mónica se tenia que dar cuenta de todo o al menos convencerse de que Carlos no era el indicado.
Separándose lentamente de ella, se limpió sus lágrimas.
- Me tengo que ir.
- Si, quiero que estés bien, OK?- Le contestó secándole las lagrimas.
Se dieron un beso profundo, pareciera que sus labios pensaban por si mismos y tampoco querían separarse.
Mónica tomó su bolso y se dirigió a la puerta de salida. Mientras salía a la calle en busca de su automóvil, no dejaba de sentir que su corazón se dividía al dejar la mitad con Cirse y la otra la llevaba con ella.
Llegó a su departamento, caminó a su habitación y miró su cama mientras se cambiaba de ropa, ahí se encontraba Carlos que por la espera se había quedado dormido.
Se acomodó de manera que él no despertara, su esfuerzo fue en vano cuando él se acercó a ella y la abrazó, en ningún momento correspondió al abrazo y le dio la espalda. Mónica tenia tantos pensamientos confusos, por un lado tenia la seguridad de una familia y un buen matrimonio, por otro lado su verdadera felicidad pero en una vida desconocida y no se sabia con el valor para enfrentarla.







