jueves, 25 de junio de 2009

¿Eres Tu La Indicada?

Caricias, besos, diferentes olores y nuevos sentidos. Cerrado aun sus ojos con las manos y el cuerpo inquietos, a pesar de la baja temperatura del ambiente, su cuerpo mantenía una temperatura muy calida, entre las piernas muchas sensaciones.
Despierta de pronto debido al sonido del despertador inesperado, abriendo los ojos y mirando sorpresivamente a un lado de la cama, se recuesta nuevamente con una sonrisa en el rostro. Las sabanas aun mantenían el olor del perfume de Cirse.
Se dispuso a comenzar un nuevo día, la felicidad no le cabía en los ojos. Se dirigió rumbo a su estereo , oprimió el “on”, no esperaba alguna melodía en especial. De hecho ni le prestaba atención, al inclinarse a levantar de su piso de duela color marrón, su toalla olvidada del día anterior, sintió diversos dolores repartidos por todo el cuerpo, que la hacían recordar su actuación nocturna.
Fue un día exaltante, durante el día se hablaron por medio del Teléfono, comentaban lo sucedido, su felicidad duró por mucho tiempo, desde ese día.
Las semanas comenzaron a pasar y entre ellas los encuentros furtivos en el apartamento de Mónica y Cirse.

Una noche, tenía en mente salir a visitar a Cirse a su departamento, ya que tenía una cena con ella. Llega la visita inesperada de Carlos, el cual contaba con llaves del apartamento.
Entrando al recibidor, lanza un grito en su búsqueda.


- Mónica¡ , estás aquí?.
De inmediato, sale de la habitación al escuchar su voz, como regresándola a la realidad en la que se encontraba.
- Si, Carlos aquí estoy.
- Vas a salir?- Le dijo al verla, con una pequeña falda ceñida y una blusa pequeña y elegante.
- Si… - Le respondió ella titubeando, sin tener en mente que decirle claramente.- Voy a salir, no tardare mucho…. Espero.
- Y donde vas?, no nos habíamos visto solo por móvil hemos estado hablando, quería verte. Te extraño¡.


Se acercó a ella abrazándola, buscó sus labios y le dio un beso. A lo cual ella respondió muy escurridiza y de inmediato escapó de sus brazos.


- Que sucede? No me extrañas?. He tenido mucho trabajo en mi oficina, pero por fin ya estoy libre. Si quieres te espero. Iras lejos?.


Mónica se alejó para espejarse, mientras utilizaba el lipstick.


- Iré a cenar, pero no te puedo asegurar una hora, podríamos vernos mañana. - Le respondía con voz entre cortada, haciendo varias muecas al maquillarse evitando así responder las tan repetidas preguntas de ausencia de Carlos.
Enojado se acerca nuevamente a ella.
- Y con quien iras a cenar?- Tomándola del brazo, deteniendo su intento de colocar el rimel en sus pestañas.
Se detuvo y miró para verlo fijamente.
- Con Cirse, ya quede y es importante. Cuestión…….de trabajo.
- Tú sabes que eso me molesta. No quiero que vayas sola, yo iré contigo.
- Carlos, pareces mi padre. Hasta en los asuntos de negocios me vas a acompañar como si fuera una niña?. – Contestó en tono irónico, continuando la lucha incansable de detener sus labios para gritarle desesperadamente su independencia.


Asintiendo con la cabeza, la soltó del brazo alejándose unos pasos. Se sentó en su cama, la cual encontró diferente.


- Cuando cambiaste la sobre cama?.- Comentó mientras miraba el decorado azul de las sabanas.
- Hace unos días, ya me había aburrido el color blanco.
Se levantó de la cama y con más tranquilidad se acercó a ella, rodeo sus brazos a su cintura y acerco su nariz a su cuello.
- Que delicioso hueles, mejor espero a que termine tu cena y dormimos juntos. Solo cuento los días para ya poder pasar todas mis noches a tu lado. Me haces tanta falta.
Mónica, pensativa solo se dejó abrazar y de la misma manera asintió con la cabeza con un respiro hondo.
- Te veo mas tarde entonces- Le dijo resignada e incapaz de negarle la petición, su confusión aumentó, debido a que el abrazo de él no era como el de ella.


Carlos, comenzó a ponerse cómodo en la habitación y la despidió con un beso.

Caminó hasta la salida, desactivo la alarma de su auto y con toda su fuerza con los vidrios arriba de su mini cooper. Empuño su mano derecha y le dio un golpe al asiento del copiloto.
Llena de impotencia y presión por sus propias decisiones, comenzó a darle marcha al automóvil.

Cirse sirvió en su mesa el Curry de Pollo que tanto le gustaba a Mónica, ilusionada tomó la botella de
Chateau De Sérame , y la colocó a un lado de los candelabros.
Se comenzó a vestir su pequeño vestido rojo discreto, ya que sus gustos no eran demasiado extravagantes.
Se sentó en la silla cercana a la esquina de su mesa, esperando la llegada de Mónica, ya llevaba una hora de retraso se comenzaba a preocupar, buscó entre su bolso su teléfono móvil y le llamó.


- Si?- Contestó Mónica con una voz débil.
- Hola Mónica, te llame por que pensé que sucedió algo, ya que quedamos hace una hora.
Mientras conducía, escuchaba la voz de ella preguntándole y su mente divagaba.
- Ya estoy yendo. Llego en 5 minutos.
- Bien, te espero, no me iré a ningún lado. – Le contestó bromeando, ya que no había donde ir en su apartamento.

Como indicó, su llegada no demoro más de los minutos que calculó.
Cirse la recibió abrazándola por los hombros y le dio efusivamente un beso en los labios. Alo cual ella correspondía confusamente. Mientras le comentaba que le había hecho su guiso favorito, con la ilusión reflejada en sus ojos verdes, Mónica se mostraba taciturna y más callada de lo normal.
En la cena Cirse llevaba mucho mas la plática, poco a poco se comenzó a dar cuenta de que algo no andaba bien.

- Mónica pasa algo?. Le pregunta mientras come un bocado del curry.
- Pasa todo… acaba de ir Carlos al departamento, su presencia me pone a pensar muchas cosas, si esto esta mal o bien. Me confunde mucho todo. De lo único que estoy segura es de lo que siento por ti

Cirse entendiendo la situación por la que esta atravesando ella, sin embargo se había olvidado que ella no era una mujer disponible, se levantó de la mesa rodeándola y se acercó, con una mano le tocó el mentón y lo alzó para mirarla a los ojos.


- Piensa en ti solamente, lo que te hace feliz, visualízate con él y analiza si es lo que quieres. A final de cuentas yo estoy aquí y siempre contaras conmigo, claro está que si tu felicidad está con él, seré siempre tu amiga. Lo que nos sucedió nadie lo buscó, solo se dio y eso ha sido algo maravilloso para mi después de tanto tiempo.
Mónica, lo único que te pido…. Es que seas feliz.- Se acercó aun mas y le dio un pequeño beso en los labios, sintió tristeza por la situación que tarde o temprano iba a llegar. Se dio la vuelta y se regreso a su lugar.
Mónica al escuchar sus palabras, se sintió con más libertad de elegir, sin tener aun la respuesta.
Le sonrió y le tomó la mano sobre la mesa en seña de agradecimiento.

Entre diversas platicas, tratando de evitar a toda costa el tema principal, la velada se tornó muy agradable, Cirse tenia esa magia que le hacia olvidar todo tipo de preocupaciones.
Al terminar la cena, se acercó a Mónica quien se encontraba en la pequeña cocina ordenando los utensilios que utilizaron en la cena, de esa manera quería corresponder al delicioso guiso.
Caminó y rodeo con sus brazos su cintura, posó su cabeza en uno de sus hombros y le dio un beso en el cuello llegando a la oreja.
Ella dejó lo que estaba haciendo, y se dio la vuelta, ambas se miraron en silencio a los ojos.
Los profundos ojos verdes de Cirse le pedían a gritos que se quedara con ella el resto de su vida, Mónica se percataba de eso, desde sus ojos comenzó a correr una lagrima, haciendo un camino perfecto entre su rostro. Se abrazó desesperadamente a ella, como si quisieran arrebatarle la vida y solo ella pudiera salvarla.
Cirse la abrazó también y en silencio solo le acariciaba el cabello. Mónica quería escuchar “Aquí estoy, quédate conmigo para siempre”, pero Cirse nunca lo dijo, no quería que sus palabras influyeran en su decisión, aun que necesitaba decirle lo que sucedía entre su prometido y su madre, sin embargo continuó callándolo, confiaba en que las cosas siempre se van dando poco a poco, tarde o temprano Mónica se tenia que dar cuenta de todo o al menos convencerse de que Carlos no era el indicado.
Separándose lentamente de ella, se limpió sus lágrimas.


- Me tengo que ir.
- Si, quiero que estés bien, OK?- Le contestó secándole las lagrimas.


Se dieron un beso profundo, pareciera que sus labios pensaban por si mismos y tampoco querían separarse.
Mónica tomó su bolso y se dirigió a la puerta de salida. Mientras salía a la calle en busca de su automóvil, no dejaba de sentir que su corazón se dividía al dejar la mitad con Cirse y la otra la llevaba con ella.
Llegó a su departamento, caminó a su habitación y miró su cama mientras se cambiaba de ropa, ahí se encontraba Carlos que por la espera se había quedado dormido.
Se acomodó de manera que él no despertara, su esfuerzo fue en vano cuando él se acercó a ella y la abrazó, en ningún momento correspondió al abrazo y le dio la espalda. Mónica tenia tantos pensamientos confusos, por un lado tenia la seguridad de una familia y un buen matrimonio, por otro lado su verdadera felicidad pero en una vida desconocida y no se sabia con el valor para enfrentarla.

martes, 23 de junio de 2009

Estoy Enamorada






Los impulsivos besos y caricias en sus cuerpos, seguían el rumbo hacia un lugar quieto, donde cómodamente pudieran continuar con su deseo.
Dejándose llevar por el momento y los instintivos besos, sentaban sus cuerpos en aquella cama, que no tenía tanta historia desde esa noche.
Mónica comenzaba a despojar de sus tan sencillas prendas a Cirse, mientras se dejaba llevar por la sensación que la estaba conduciendo a su propia locura. Cirse guiaba las caricias de Mónica en diferentes direcciones.
Las manos de Mónica conocían el tipo de cuerpo femenino pero no ajeno al de ella, al momento de tocarla todo era nuevo, las mismas sensaciones le parecían nuevas en el tacto.
Entre caricias y besos, separó sus labios por unos instantes para dirigirse a Cirse.




- No se como tocarte……




Cirse solo le sonreía y al mismo tiempo le parecía tan tiernas sus palabras. Las miradas y caricias decían mucho más que las pocas palabras que pudieran pronunciarse ambas.
La sensación de Mónica de sentir entre sus senos a otros diferentes a los de ella, era increíble. Y mas por que cada caricia mas allá en su cuerpo, la hacia despertar en su realidad tan vívida.
Por instantes, Mónica se sentía torpe al tocarla, no sabia cuan delicado era el cuerpo de una mujer al acariciarla.

Esa noche, Mónica tuvo el sexo oral más increíble de su vida. Mientras sucedía sus manos se dedicaban a empuñar parte de la sobrecama cómplice de aquella secuencia de orgasmos, con su otra mano, acariciaba los mechones de cabello de Cirse, quien orgullosa de su destreza la miraba fijamente invitándola a continuar.

Duraron así casi toda la noche, las luces de la habitación lograron apagarse al fin, dejando la habitación oscura y el poco reflejo que entraba en las rendijas de las ventanas, debido a los pequeños faroles de la calle desierta, alumbraban pequeños destellos en sus cuerpos, mezclados con la sabana blanca revuelta.
Mónica se acomodó en el cuerpo de Cirse quien la abrazaba fuertemente contra su cuerpo aun desnudo, le dio un beso en la frente.
Cirse no podía ser más feliz, quisiera que se congelaran en el tiempo y así poder vivir el resto de su vida en esas cuatro paredes al lado de ella.
Mónica estaba completa, eso era más que una aventura, en ese momento no necesitaba más que la compañía de ella para poder conciliar el sueño.
El brazo de Cirse estaba ocupado por Mónica, quien cómodamente le daba la espalda, debido al abrazo tan calido que le ofrecía ella.
Ambas cerraron sus ojos. Cirse abrazada al cuerpo de Mónica, se adormecía con el perfume de sus cabellos. Quedaron dormidas hasta el amanecer.

Con el sonido de un ring del despertador, ubicado a un lado de la cama sobre una pequeña mesa sencilla y elegante. Vibrando con el sonido junto a la lámpara que había dejado de iluminar el espectáculo nocturno.
Lentamente Mónica abrió los ojos, estiró su brazo hasta tocar con la punta de los dedos el botón de “off”, no quería ninguna interrupción a su paraíso privado.




Comenzaron a filtrarse los rayos del sol entre las rendijas de las ventanas, el reloj avanzó tres horas mas, siendo así, el enemigo rotundo para el momento.
Nuevamente Mónica abrió los ojos, se visualizó en la misma posición que como concilio el sueño, se dio vuelta al ver el brazo de Cirse aun en su vientre.
Quedó frente a ella, aun dormía, podía sentir su respiración en su rostro. Sonrió levemente y con sus dedos le aparto el poco cabello rojizo que tenia en una mejilla.
La contempló unos minutos, agradeciendo tal vez a alguien por ese momento tan divino en su existencia. Lentamente acerco sus labios a los de ella y le dio un beso leve, como queriendo mantener su imagen mucho tiempo en la memoria.
Cirse abrió los ojos y se encontró en el extravío inconsciente de sus sueños a Mónica, quien con una sonrisa dibujada en sus labios le dio los buenos días.
Respondiendo el saludo matutino, le correspondió con otro pequeño beso.
Continuaron abrazadas un tiempo más sin decir una sola palabra.
Cirse sabía de antemano que Mónica era la mujer que amaba y a partir de esa noche, iba a estar convencida de querer estar con ella el resto de su existencia. Volvió a cerrar los ojos mientras Mónica continuaba abrazada de su cuerpo.













Lentamente alzó el brazo de Cirse y se levantó de la cama. Se posó frente a su gran espejo que reflejaba el hermoso cuerpo de Cirse acostada en la cama. Se comenzó a visualizar desnuda, observó su reflejo desde los pies a la cabeza. Vio una mujer extremadamente feliz, plena, diferente y renovada. Que sucedía? Era magia lo que acababa de ocurrir?. No quiso encontrar respuestas. Solo comenzó a afirmar el sentimiento hacia ella, no era igual al que sentía por Carlos, de hecho pareciera que jamás había estado enamorada de él ni de nadie hasta ahora.
Dio media vuelta y se dirigió nuevamente a la cama, sorpresivamente se posó sobre ella y comenzó a despertarla con pequeños mordiscos en la oreja.
La cual la otra respondió jalándola hacia ella y acostándola en la cama, jugaba con ella.
Nuevamente comenzaron los besos. Mónica localizó su móvil y le pidió a ella que desconectara el cordón que unía la línea del teléfono. No quería interrupciones en todo ese día, los asuntos de su oficina podrían solucionarse después. Realmente no le importaba tanto en ese momento más que estar con ella.

La prueba, por ponerle algún nombre, a Mónica le llevo todo un día completo. Las interminables caricias y los excitantes besos, le daban sabor a esas horas.
Llegada la noche tuvieron que separarse. La despedida fue tardía, pero al fin Cirse logró salir del departamento y dirigirse a la calle estaba igual que cuando llegó inclusive el sol también ya se había ocultado.
Desde la ventana se asomaba Mónica despidiéndose con un beso al aire y cerrando sus cortinas.
Respondió al beso y continuó su ida a continuar su agitada y comercial vida, olvidando así el motivo por el cual había cruzado esas puertas para llegar a tan añorada habitación.

Sin embargo ahora, ambas tenían una gran motivación para poder abrir los ojos cada mañana.

jueves, 18 de junio de 2009

La Visita

La relación con Carlos, comenzaba a tener otro rumbo, las veces que estaban juntos terminaban en pequeñas discusiones. Muchas de las veces era por el poco interés que tenia Mónica en la organización de su boda, otra de las tantas era por la amistad que continuaba con Cirse, pues no había otra cosa que le molestara a él tanto como eso.
Por su parte Carolina, trataba de persuadir a Carlos al grado de manipularlo para que evite a toda costa que ellas se sigan frecuentando, aun que por dentro sabia que la fecha de su separación definitiva con él se aproximaba.
Continuaban viéndose ambos, sin tantos acercamientos como quisieran.
Carlos seguía las indicaciones de ella, evitando que Mónica acuda a las invitaciones que le hacia Cirse, las cuales eran salidas a cenar o tomar el café por la tarde.

En muchas de las ocasiones, Ingrid la encubría para poder asistir a los pequeños encuentros con Cirse y de esa manera no crear más tensión entre Carlos y ella.

Después de todo, Mónica se preguntaba por que tener que hacer todo eso. Complicarse más la vida. De antemano sabía lo que comenzaba a sentir por ella, era desconocido pero era lo más cercano al amor… si es que no lo era.
Necesitaba poder confirmar lo que sentía, por que no podía continuar la situación así, realmente el hombre con quien se iba a casar, no era lo que realmente le llenaba en esos momentos.
Tal vez comenzó a tener dudas en cuanto a la decisión del compromiso, tenia que descubrir de alguna manera lo que realmente sentía por ella.
Después de todo se sentía culpable por sus sentimientos y así, verse traicionando a Carlos, que después de todo lo que sucedía para ella, era un buen hombre.

Cirse, por su parte continuaba con su vida, solo que ahora comenzaba a incluirla a ella. Sus miedos poco a poco comenzaron a disminuir, y se fijaba mas por el “como” decirle la situación a Mónica, mas que por otra cosa.
Las salidas con ella fueron mágicas, cada vez eran mas alto el grado de cariño que sentía hacia ella, debido a su compañía.
Cada palabra que venia de los labios de Mónica, eran maravillosas a su parecer.
Se divertían juntas como nunca antes, se confesaban muchas cosas, conocía aun mas como fue su niñez.
El tipo de platica que sostenían, le servia mucho a Cirse para saber como fue ella anteriormente.
Siempre, después de cada salida, terminaban en una plática extensa en el automóvil. Ninguna de las dos quería que el tiempo pase mientras ellas estuvieran juntas y sintiéndose tan bien.
Mónica no dudaba en contarle sus múltiples aventuras de escuela, realmente solo había vivido eso, hasta que de pronto un día despertó y se vio comprometida con él.




Una noche después de un arduo día de trabajo. Mónica se encontraba en su habitación, hablando con Ingrid, contándole y entre pláticas solicitándole una respuesta definitiva a su vida.
Recostada en su cama, con un pequeño bóxer azul de tela suave y una blusa de algodón que estaba destinada a ser su pijama. Mirando hacia el techo, contemplando el color y buscándole figuras. Solo se limitaba a hablar mientras tenía tomado el auricular de su teléfono rojo.


- Es maravilloso cuando estamos juntas, en ocasiones no quisiera que ella me dejara, me gustan las interminables platicas que tenemos-
Del otro lado del auricular, al mismo tiempo que sostenía el teléfono, continuaba con su preparación para su salida nocturna, debido a la invitación de un nuevo galán.

- Yo te he visto muy feliz, jamás te había visto de esa manera. Me da mucho gusto cuando le digo a Carlos que iras conmigo para que puedas verla. Ahora, lo que aun no me queda claro Mónica, es que si todo esto es una aventura tuya o que……- Le contestaba mientras se pintaba con su lipstick sus labios.
- Por dios ¡¡¡¡ y aun así me lo preguntas, no tengo idea, lo único que sé de todo esto es que en gran parte del día no me la puedo quitar de la mente, solo estoy haciendo mis diseños o en juntas con los socios y te juro que solo tengo en mente sus ojos verdes, tan expresivos…. Y esos labios.. Tan…. Tan…………..


Interrumpiendo la frase de Mónica con un sonido gutural de una persona que su alimento diario no pudo ser digerido correctamente. Dijo.

- Wahhjjjhhh….. Mónica acabo de vomitar miel en exceso, ya ves¡¡?? Jamás te había escuchado hablar así. Por que mejor no me dices que la mujer te pone cachonda, que grrr te dan unas ganas de……
- Ingrid…….. acabas con todo lo poco romántico que puede salir de mis labios…. Gracias amiga.
- Ay no te molestes, yo te recomendaría que pruebes haber que pasa.- Le contestó muy a la ligera.
- Como que pruebe?.
- Si, inténtalo con ella, si te gusta entonces ya declárate y salte a las marchas gay que se hacen en todo el mundo, te pones botas, te cortas el cabello y yo te apoyo, igual y salgo contigo un par de veces para que te vean con dos mujeres y te veas galán.

Ambas rompieron en carcajadas después de la aberrante imaginación de Ingrid.

- No se me hace mala la idea. – Respondió Mónica después de la risa.
- De que? De vestirte de botas y salir a marchar?
- No, mensa. De probar con ella, intentarlo……. Pero ayyy Ingrid¡¡¡¡¡ Carlos.- Comentó con un tono de preocupación en la voz, y sentándose en la cama como pudiendo ver a amiga desde esa posición.
- Yo no se, yo te di la idea no te diré mas, no me harás responsable de tus acciones.

Simultáneamente, Cirse se encontraba de la misma manera en su habitación. Pensando la manera de poder hablar con Mónica.
Buscando las palabras correctas para poder desenmascarar a estos dos personajes que la harían sufrir.
- Como diablos voy a decirle. “Mónica, tu prometido te engaña con tu mamá, huye conmigo”. Jamás¡¡¡.
Continuaba pensando, pero poco a poco sus ideas comenzaban a aclararse. Tomó una decisión que si hoy no se lo decía, no iba a poder nunca.
Corrió hacia su closet, eligió un Jean y una blusa cómoda, de manera que fuera lo más rápido posible para que continúe teniendo el valor para poder decir las palabras correctas.
De inmediato se dirigió hacia su puerta de salida, recordó súbitamente que no se había puesto aun que sea el lipstick ya que de todas maneras tenia que verse bien.

Mientras tanto Mónica, terminó su plática debido a que el apuro de Ingrid comenzó a engrandecer, ya que su cita había ido por ella.
Se dispuso a tomar un baño. Necesitaba relajarse, por que estaba con demasiado estrés por juntas y demás.
El agua estaba demasiado caliente, así que moviendo las pequeñas llaves metálicas comenzó a templarla. Se introdujo en su yacuzzi.
Comenzaba por fin a relajarse un poco mas, desde siempre ella disfrutaba bañarse de esa manera.
Cirse llega al departamento de Mónica, se estaciona a la dirección de la entrada de los departamentos.
Estando en el automóvil, posa ambas manos sobre su rostro, como si esa acción pudiera tranquilizarla, toma su móvil, busca nerviosa y desesperadamente el numero de Mónica.
Pulsando el send, enlaza la llamada, mientras mira fijamente la ventana del apartamento.

Saliendo del yacuzzi tomó una toalla para envolverse, buscando el móvil por toda la cama al mismo tiempo mojando todo a su paso, lo encontró e inmediatamente dibujó una sonrisa y se limitó a responder.

- Hola Cirse, como estas?- mientras respondía, con una mano sostenía la toalla que la cubría, apoyada del codo del otro brazo. Se sentó en la cama, mojándola de la misma manera.
- Mónica..? Estás en tu departamento?, es que estoy en la puerta vine a verte. Tengo algo muy importante que decirte.
Ella se extrañó mucho y al mismo tiempo alzó la mirada hacia su pared de en frente de la cama, donde tenia un enorme espejo. Se comenzó a visualizar y ver si estaba propia como para recibir una visita inesperadamente agradable.
- Si estoy aquí, solo que……
Mientras Mónica contestaba, Cirse se bajaba del automóvil y cerrando su móvil, tocó el timbre del interfon.
- Bien, necesito hablar contigo, será que pueda pasar?.
- Claro, ahora te doy acceso.

Por medio de un botón, le dio entrada a Cirse, de inmediato Mónica comenzó a buscar algo para ponerse. En la desesperación tomó un peine y comenzó a arreglarse el cabello.
Cirse con rapidez tomó el elevador, de prisa llegó y con algunos pequeños golpes llamo a su puerta.
Mónica de inmediato se dirige hacia la entrada principal y le abre la puerta no sin antes espejarse un poco en un cristal que protegía una fotografía.


- Hola- Le dijo Mónica sonriente y sintiendo una gran sorpresa por la visita inesperada.
- Buenas noches- Respondió Cirse un poco agitada por la prisa que tenía. Detuvo un poco su apresuramiento al verla con el cabello mojado sobre parte de su rostro y hombros, era evidente que solo la cubría una toalla.
- Pasa por favor, disculpa pero estaba tomando un baño.
- Al contrario discúlpame, me hubieses dicho y te veía otro día.


Con una sonrisa Mónica se adelantó hacia su habitación, mientras Cirse observaba como caminaba con esa toalla y la manera tan sensual que se veía.


- Pasa un momento- Dijo Mónica, invitándola pasar a su habitación.


A Mónica le sorprendió la visita inesperada de Cirse, no sabia el motivo pero le parecía una buena oportunidad para poder estar con ella en privado.
Se dio vuelta a media habitación, sin llegar al baño donde pretendía cambiarse de ropa. Se percató de que Cirse seguía su indicación de entrar.
Cirse al verla de frente, le dijo. –Mónica, vine para decirte algo importante.- Pero no dejaba de mirar sus labios.
Sin decir ni una palabra, Mónica se acerco aun mas a Cirse de manera que quedaron mirándose ambas a los ojos, casi a la misma distancia de los labios, considerando que Cirse tenia un poco de mas estatura que Mónica. Solo separaban sus labios unos pocos centímetros.
Mónica sentía que ese era el momento de poder abrazarla y sentirla como tanto había querido y esperado, aun sin tener idea de cómo hacerlo. Sentía la misma sensación que siempre había sentido con ella, algo corría desde el interior de su estomago hasta la palma de sus manos, impulsándola a tocar a Cirse.
Cirse tenía tan cerca a Mónica que se le borró de la mente la verdadera razón de la visita, sentía tantos nervios que no sabia que hacer. La situación de ella, era como la de un niño en una dulcería, donde ve tantos chocolates y caramelos juntos, teniéndolos a la mano no sabe que hacer con ello.
Mónica le toma ambas manos, dejando caer al suelo la toalla que le cubría poca parte de su cuerpo. Entrelazó sus manos con las de ella y se acerco aun más a los labios rosa de Ella.

Cirse nerviosamente, solo pudo pronunciar algunas palabras.- Muero por sentir tus labios en este instante.

miércoles, 10 de junio de 2009

La Recepción




A mal de su pesar, él la toma de la mano al entrar.


El salón lucia muy elegante con todos esos decorados modernos y vistosos.
Varios de los productos que participaban, era el adorno de algunas partes del espacio. Al fondo el escenario, en la pared una pantalla proyectando videos musicales intercalados con pequeños comerciales de la creación de Mónica.
Se podía apreciar la presencia de varias personas, entre tantas, publicistas y varios invitados de la empresa de Marketing Line.
Todos en la mayoría, lucían unos trajes exclusivos y propios para la noche.
Mónica lucia un vestido negro hasta la rodilla, con corte elegante y al mismo tiempo casual, le dejaba al descubierto un hombro y eso la hacia lucir mas encantadora que de costumbre.
Comenzó a entrar al lado de Carlos seguida por Ingrid, cuya elegancia como su buen gusto, no dejaba mucho a la imaginación.
De inmediato comenzó a buscar con la mirada a Cirse, sin hallarla. Las personas que se acercaban a saludarle, pocas sabían que ella diseñó toda la campaña de lanzamiento.



- Esta precioso el lugar Mónica, aquí hay unos hombres divinos, tengo que preguntarle a Cirse haber si alguno es su amigo.- Comentó Ingrid mientras miraba y les sonreía a algunos publicistas.
- Por supuesto, aquí segurito sales con algún galán, si te conozco Ingrid ¡¡- Le respondió sonriendo, mientras continuaba su búsqueda.



Se acercaron al área de las mesas, donde se podía apreciar claramente que habría una pequeña cena.
En medio de la música y de los sonidos instrumentales, se mantuvieron los tres sentados platicando y comentando detalles del lugar y de la gente que le parecía conocida a Carlos.
Mientras tanto, Cirse se encontraba platicando con los empresarios de “Super Hair” .



- Cirse, esto esta fascinante, cada vez me gusta más tu trabajo y las novedosas ideas que estas aportando en esta campaña, auguro un buen éxito para nosotros. – Comentaba el director general mientras sostenía con una mano su copa con vino blanco Codorniu Brut.
- Gracias, pero no solo es mi merito, me gustaría que conozcan a la persona que me diseñó esta campaña, es una mujer muy creativa.



Platicándole de Mónica, le brillaban los ojos y le daban muchas ganas de verla inmediatamente para poder presentarla, ya que estaba orgullosa del talentoso trabajo que había realizado.
De inmediato, la localizó con la mirada, observó que no solo estaba con Ingrid si no que había asistido también él. Frunciendo un poco el seño, se despidió y se acerco a su mesa, atravesando así casi toda la mitad del salón.
Mientras se acercaba, podía notar cada vez mas, lo hermosa que estaba Mónica, lo que distinguía del vestido la hacia lucir de una manera que jamás la había visto.
Al acercarse, notó que Carlos tenía el brazo rodeando la espalda de ella, a sabiendas de que era su prometido, no podía detener su molestia al ver la escena.
Se acercó y se miraron, fue grande la sorpresa de Mónica al ver a Cirse ,con un atuendo diferente esa noche que la hacia lucir extremadamente sexy.
Vestía una blusa Jil Sander color blanco y manga larga, abotonada hasta sus senos, que permitía ver un aspecto sensualmente masculino, un pantalón negro de corte recto con pinzas y un sombrero gangster del cual salía su rojizo cabello que finalizaba en parte de su discreto escote.

Mónica se sintió impulsada a levantarse de su asiento en cuanto ella hizo su aparición. De inmediato se saludaron con un beso y un afectuoso abrazo, sosteniendo miradas de complicidad.
Después pasó a saludar a Ingrid y aun tratando de hacer mas leve el tormento, saludó de mano a Carlos.
Para evitar un poco la tensión entre ellos que solo Ingrid percató, trató de llamar su atención.



- Cirse, esta precioso el lugar es demasiado futurista esta publicidad, quien lo organizó?. Se dirigió a ella apoyándose de su hombro.
- Si, esta muy espacioso el lugar y esta muy bien para este tipo de eventos, yo organicé la reunión, espero les agrade también la cena y lo mejor es que el grupo musical es único, en cuanto lo escuches te va a gustar, son muy versátiles. – Contestó alegremente y con conocimiento de su intención.
- También he visto a varios chikos, preséntame alguno. Por ahí veo a varios muy apuestos – Le señaló con el índice. – Pero al mejor, ya sabes, al que veas que tiene… más…. Tú sabes.- Comentando con malicia y riéndose de si misma.



El comentario le hizo mucha gracia a Cirse, le pidió que la acompañara a pasear el salón y de esa manera darle una pequeña biografía de cada galán atractivo.
Mientras tanto Mónica, se quedó en la mesa con la compañía de Carlos quien no dejaba de criticar como estaba vestida Cirse, de tal manera que le resultaba muy inapropiada.



- A mi no me parece mal…. Inclusive se le ve muy bien….- Le respondió Mónica mientras miraba la silueta de Cirse a lo lejos, perdiéndose con su amiga entre los invitados.
- Bueno, es que todo lo que haga a ti te parece bien. – Respondió Carlos, Molesto.
- Por que te desagrada tanto, te gusta?, es su compañía?. Que tiene ella de malo, que no pueda tener Ingrid, ya que con ella si he ido a muchos lugares y en la universidad conocíamos a muchos chikos. Nunca me has hecho algún comentario en contra de ella.



Carlos paralizado, se contuvo mucho, ya que no tenía una buena respuesta a esas preguntas.



- Solo no me agrada, se me hace una persona…… muy antipática.
- Cuando tengas una buena respuesta la escuchare atenta, mientras tanto no quiero escuchar más tus comentarios.



Levantándose mientras pronunciaba esas palabras, se dirigió a la mesa de los bocadillos dejando solo a Carlos.
Ahí se encontraba Cirse mas cerca.
En el intercambio de miradas, se escuchó a lo lejos la presentación del grupo musical, quienes comenzaron a utilizar sus instrumentos para amenizar mucho más la recepción.
Al ritmo de “ Insatiable “ , Mónica miraba a Cirse, mientras se sentaba nuevamente en su mesa.
Su imaginación volaba mientras la letra de Darren Hayes continuaba. Trataba de adivinar como seria bailarlo con ella.
El pequeño sueño fue interrumpido por Carlos.



- Una copa de Vino?
Regresando a la realidad y con un poco de aturdimiento le respondió.
- Si dame una copa, esta canción es tan formidable, que se puede disfrutar mejor con esto.
- Si gustas, podríamos irnos al departamento y escucharla solo nosotros.- Le contestó él, de una manera romántica y a la vez acabando con su encanto.
A Mónica solo le quedó sonreír y negarle la petición, ya que estaba muy agradable el ambiente como para irse, además prefería otra compañía.

La reunión continuó, la música se tornó mas bailable y la afirmación de Cirse era verídica, realmente era un buen grupo, juzgando que todos se estaban divirtiendo.
Se sirvió la cena, fueron disfrutados los platillos entre miradas cómplices y miradas de flirteo.
Entre tanto, llegó la hora de que el Gerente impulsador del producto diga unas palabras y darle un enorme reconocimiento al trabajo de Cirse, por su éxito seguro.
Ella subió al escenario, agradeció los cumplidos con una sonrisa y tomó el micrófono.



- Realmente la persona talentosa se encuentra con nosotros, yo quiero agradecerle de antemano todo el trabajo que realizó, seguramente esta campaña será todo un éxito.



Presentó a Mónica como la ingeniosa creadora, ella por medio de los aplausos fue enfocada y con señas, agradecía a Cirse el reconocimiento público.
Continuo así, tan agradable reunión.
En una de tantas, comenzaron muchas personas a bailar, Carlos estaba bailando con Mónica, mientras que Cirse solo observaba a distancia.
Deseaba tanto estar en su lugar y que las sonrisas dirigidas a él, fuesen para ella en ese instante. Tanto era el deseo, que fue tan evidente en su mirada, de la cual se percato la perspicaz amiga.



- Por que no la invitas a bailar.- Le comentó Ingrid mientras permanecía a un costado, sosteniendo su copa de vino.
Ella se sintió descubierta y comenzó a reírse nerviosamente.
- Invítala, total yo pienso que Carlos no es un buen bailarín.- La miro fijamente, mientras tomaba un sorbo y finalizaba con una sonrisa cómplice.
Cirse entendió, que había sido demasiado indiscreta e Ingrid tenia conocimiento de lo que sucedía.
- No, no es prudente, ellos están bailando, además no seria eso propio para el lugar no crees?.
Ingrid, soltó una carcajada mientras escuchaba la respuesta.
- Desde cuando algo es propio, cuando se desea con tanta fuerza, como lo estoy viendo en este instante.
Sorprendida miró de inmediato a Ingrid
- Soy tan evidente?
- Digamos que eres mala actriz, no te culpo, yo en tu lugar tal vez haría lo mismo.



Continuaron ambas mirando a la pareja bailar entre la gente. En una de tantas, ellos regresaron a la mesa.
Carlos se alejó dejando asi, a Monica sola y en espera de su visita tan deseada.
Aprovechó el momento Cirse para acercarse a ella, caminando hacia su dirección.


- Me puedo sentar?- Pronunció las palabras, haciendo que Mónica la mire de inmediato.
- Por supuesto, te he esperado toda la noche. Me gusta mucho este ambiente y la gente es muy agradable, todo te salio divino. Sobre todo gracias por tus palabras, yo solo hice lo que me pediste.
Se sentó a su lado y mientras la miraba comenzó a platicar con ella.
- Tienes talento, sin duda eres muy buena en tu trabajo. Sabes, no había podido llamarte desde aquella noche, no por que no quisiera hacerlo, si no por que no sabia que decirte. No quiero parecer tonta, aun que la verdad lo trato de evitar.

Sus palabras sonaban nerviosa, como ella se calificaba, pero hablaba mas con los ojos que con los labios rosa que la caracterizaban.



- No tienes que decirme, realmente estaba igual, tampoco sabia que decirte, me apena mucho, por que yo ….. sinceramente jamás le había dado un beso a una mujer.- Hablaba con una voz nerviosa y apenada, mientras lo hacia tenia su copa en la mano, como si le fuera a templar sus nervios.
- A mi me pareció maravilloso y para haber sido la primera vez, besas delicioso- Le respondió, dándole seguridad al hablar.
Por debajo de la mesa, Cirse le tomó la mano y la entrelazó con la de ella. Ambas se quedaron mirándose a los ojos y les pareció de pronto que en el salón no se encontraba nadie más que ellas.
Mientras tanto, Carlos camina rumbo a su mesa y fue interceptado por Ingrid, como buena cómplice, le pidió una copa de vino.
-Charlie, me das una copa por favor, esto para mi esta muy aburrido, todos los hombres con los que he platicado me parecen demasiado “gays”.
Carlos se regreso por la bebida a la mesa donde las servían.
Ingrid, continuaba mirando el espectáculo de ambas y pensaba que ahí había algo mas que un simple gusto, solo sonreía y se sentía muy bien por su amiga.
- Aquí tienes, me voy por que Mónica se quedo sola.
De pronto se despeja el camino hacia la mesa y vio a Mónica platicando con Cirse en la mesa, trató de caminar para acercarse.
- Donde vas Charlie?
- Hace cuanto que esta ella ahí sentada con Mónica?- Preguntó molesto.
- No hace mucho, déjalas platicar por que eres tan irreverente?
- No es irreverencia, solo no me gusta su amistad y no me gusta dejarla mucho tiempo con Mónica.
Ingrid, suspicazmente comienza a preguntarle.
- Por que?, temes que ella te engañe como tu lo haces?, por favor Carlos, Mónica es incapaz, además es una chika, enfadate cuando esté con algún galán, que si sigues así no tardará mucho en conocerlo.
Las palabras de Ingrid lograron enojar a Carlos.
- Cállate Ingrid ¡¡¡, eso ya terminó, ahora estoy dedicado a ella.
- A mi no me engañas Carlos, tu sigues enamorado de su madre, no fue solo una aventura que comenzó en la universidad, tu ya lo llevaste mas allá.
Carlos, muy enojado por el comentario, comenzó a caminar rumbo a su mesa, por su parte, Ingrid se desahogó, diciéndole lo que tenia en mente desde hacia un tiempo.
Se acercó a la mesa donde ellas se encontraban y con tono molesto se refirió a Mónica.
- Vamos ¡¡¡¡
Mónica, asustada volteo hacia él y soltó la mano entrelazada con la de Cirse.
- Que pasa Carlos?
Cirse por su parte, se levanto de la mesa y enfrentó la mirada de él.
- Vamos Mónica, no estoy de humor.- Insistiendo y al mismo tiempo mirando fijamente a Cirse.
Percatándose de la actitud tan directa, se dirige a Mónica con una voz tranquila y prudente, evitando así que la situación engrandezca.

- Nos vemos pronto Mónica, de todas maneras necesito hacerte llegar tus honorarios.
Se comenzó a retirar de la mesa un poco asustada por el tono de voz y en desacuerdo con la manera de hablarle a Mónica.
Mientras caminaba paso al lado de Carlos y le comentó con voz baja de manera que solo él pudiera escucharla.

- A demás de ser un cínico, eres un poco hombre, sé a lo que le temes. Buenas noches Carlos.
Él asustado, se quedo sin palabras y descubrió que ella ya sabia todo.
Durante unos minutos, tuvo una pequeña discusión con Mónica, e insistía preguntándole que le dijo mientras platicaban.
Realmente, no se percató del contacto que tuvieron ambas por fortuna de ellas e infortunio de él.
Mónica por su parte le decía que estaba loco y ahora ella quería irse.
Ingrid presenció el espectáculo, solo miró que comenzaron a salir del lugar conforme la discusión continuaba, se acercó a Cirse quien se había alejado rumbo a los sanitarios.



- Cirse, Carlos esta loco, se acaba de llevar a Mónica están discutiendo, me siento muy apenada pero no quisiera presenciarlo, es una situación muy incomoda para todos. Me podrías llevar a mi departamento por favor?.
Cirse muy amablemente accedió a la petición, aun preocupada por lo sucedido y pensando en el mal momento que estaba viviendo Mónica.
En el automóvil le comentó, el suceso entre Carolina y Carlos. Ingrid confesó que también estaba enterada de la situación.



- Comenzó todo en la universidad, Carlos era muy amigo nuestro y asistía a la casa de Mónica cuando habían trabajos escolares. En una de esas él se empezó a involucrar con su mamá, no lo hicieron evidente, pero después quiso dejar todo eso atrás ya que Carolina era una mujer casada, como hasta la fecha, entonces él comenzó a enamorar a Mónica. Ambos se comenzaron a enamorar y empezaron una relación. Carolina en el fondo, se sentía con su conciencia limpia pues eso y su imagen en la sociedad es lo único que le importa, pues se suponía que por eso se “distanciaron“, pero continuó enamorada de Carlos y hasta la fecha lo busca, sin embargo yo se que en el fondo, Carlos sigue enamorado de ella.



Cirse al escuchar las palabras de Ingrid, solo se aferraba más al volante, por el coraje que sentía.



- No es justo, ella tiene que saberlo pero no me atrevo a decirle. No me gustaria que viviera infeliz el resto de su vida y con un hombre que aun esta enamorado de su madre.
- Yo la quiero mucho, pero tampoco puedo hacerlo, no tengo las palabras adecuadas para hacerlo. Además Cirse, ustedes tampoco me engañan, tu quieres a Mónica, y ella a ti. Es extraño por que nunca la había visto mirar a alguien como te mira a ti. Ustedes tienen algo mucho más hermoso de lo que tiene Carlos con ella.



Cirse se sintió tan bien al escuchar las palabras de Ingrid que terminó convenciéndose, que ella misma tendría que decirle a Mónica lo que estaba sucediendo.



Dejó a Ingrid en su departamento, se sintió con mas fuerzas para poder atreverse a decirle una cruel verdad a Mónica, y de esa manera acabar con esa mentira tan grande que estaba viviendo, no importaba si al final de eso no podía estar con ella. Cirse solo quería que Mónica fuese feliz, no importando con quien lo sea.


viernes, 5 de junio de 2009

Para Toda La Vida

Con un pequeño espejo en la mano, mientras se enrojecía los labios con un lipstick, sentía un pequeño gramo de culpabilidad, pero por otro lado una inmensa alegría por lo descubierto aquella noche.
Así, hubiese sido fracción de segundos, fueron los mas increíblemente deliciosos de toda su vida.
Continuaba mirándose en el espejo, sus ojos color avellana que brillaban como nunca, sin percatarse donde se encontraba.
Cuando levemente alcanza a escuchar la voz de su madre.


- A mi me parece excelente la combinación de los alcatraces con tulipanes, que predomine un color vino y champagne.
Ella guarda el espejo y se levanta del enorme sillón blanco, prestándole atención a ella, quitando todas las imágenes anteriores de su mente.


- Para mi, solo los alcatraces están bien mamá, pero como quieras, yo de decoración en este tipo de cosas no se mucho. No se por que no vino Carlos a verlo, él tiene un mejor gusto que yo. – Le contesto bromeando.

Mientras ambas caminaban mirando las decoraciones expuestas en el salón de la empresa organizadora. La vendedora y coordinadora de eventos las guiaba dándoles su punto de vista, en cuanto a las flores, mesas y carpas.
Las carpas por supuesto fue idea de Carolina puesto que el evento religioso se iba a realizar en una playa cercana.
Entre todo el proceso de seleccionar lo mejor para el evento, Mónica comenzó a tener la imagen de Cirse nuevamente en la cabeza, nunca antes la había sentido tan cerca como esa noche.
Ninguna de las dos se había comunicado, claro que había sucedido muy recientemente, tal vez no sabían que decirse después de eso.
Sin embargo los planes de vida de Mónica seguían su curso, ella no le ponía tanto empeño, si antes se distanciaba, ahora era un poco mas radical, tal ves comenzaba a tener dudas sobre su compromiso, el supuesto “para toda la vida “, del que aun no estaba preparada, le asustaba.
El pequeño encuentro con ella, la estaba haciendo dudar, si realmente estaba enamorada de Carlos y quería casarse con él. Pero no podía detener todo repentinamente, igual pudiera ser solamente pasajero y mientras podría arruinar todos los planes de boda, su oportunidad por fin, de estar estable por una vez en su vida.

- Mónica te parece bien este estilo para las carpas? – Pregunta Carolina mirándola y levantando un poco la voz al verla distraída - Parece que estas en las nubes….. yo me tengo que encargar de todo, hija es tu boda no mía.
- Pues parece tuya mamá por que tu has elegido todo , pero esta bien, la verdad es que…. Comienzo a pensar que la que quiere casarse eres tú.

Al decir esas palabras, Carolina se quedo perpleja mirándola, abrió sus ojos de manera asustada y comenzó a palidecer su piel.
Inmediatamente interrumpió la tensión el sonido del móvil de Mónica, con una llamada entrante.
- Me permites? Tengo una llamada.
Caminó unos pasos fuera el salón y sacó del bolso el móvil que no dejaba de sonar, nerviosamente lo buscó con el tacto por que tenia el presentimiento de que fuera ella quien la llamaba. Con seguridad afirmando su sentido premonitorio, miro el display del móvil.

- Hola Cirse ¡¡ - Contestó efusivamente y con una sonrisa en los labios.
- Hola – Se escuchaba en el auricular una voz nerviosa que titubeaba al pronunciar las palabras. – Disculpa por no comunicarme antes, estuve presentando el proyecto y como te dije les pareció excelente, solo estaremos en espera de la presentación muchas gracias por tu trabajo.
- Felicidades ¡¡¡¡¡¡ , me da gusto que lo hayan aprobado, entonces ya tienes todo listo.
A Mónica le dio gusto que el proyecto le haya sido a probado a Cirse, pero al mismo tiempo tristeza, por que sabia que dejaría de verla tan seguido, como hasta entonces lo hacia.

- Muchas gracias realmente es tu merito yo solo lo impulsare y haber que resulta de todo esto. Te llamo, como es costumbre, para invitarte a la recepción donde se hará la presentación pública del acondicionador, si gustas puedes invitar a dos personas más contigo.
- Le comentare a Ingrid, seguramente le dará mucho gusto verte, ya que le agradas mucho, cuenta conmigo estaré presente. Supongo en esta ocasión nos veremos ahí.
- Como gustes, entonces te proporciono los datos, no faltes. Hasta luego Mónica.
Mónica tardó en responder.


- Eh….. Cirse…
- Si?
- Nos vemos pronto… - Dio una picara risa.
Cirse sabia lo que significaban esas pocas palabras, no necesitaba escuchar que le gustó a Mónica que le llamase, por que había descubierto que las palabras estaban de sobra entre ellas.
Por su parte, Mónica quería decirle que le llamara todos los días de ser posible, por que de esa manera le alegraba día, pero no dijo nada y se limito a despedirse.
Entró de nueva cuenta al lugar y se quedó en una perspectiva, mirando la escena de su madre con el catalogo en las manos con la vendedora a su lado, muy entusiasmadas eligiendo el mejor decorado y tratando de hacer inolvidable aquel momento perfecto para la novia…. Pero esa novia era ella y dudaba que ese fuera su momento perfecto.
Nuevamente el móvil comenzó a llamar, pensó que tal vez Cirse se arrepintió de no decir nada más y contesto sin mirar.


- Dime Cirse. – Respondió muy entusiasmada.
- Mónica, no soy Cirse- Respondiendo del otro lado del móvil.
- Carlos¡¡ , dime. – Contestó Mónica al darse cuenta de su decepción.
- Por que me dices Cirse, estabas hablando con ella?- Preguntó muy molesto.
- Si, estábamos hablando hace unos minutos, estoy con mi mamá viendo todo lo del evento, los decorados y ya sabes…
- Y para que te llamo?, no me agrada esa mujer para nada Mónica, hay algo en ella que de plano no, es mas coincide tu madre con esa opinión.
- Me llamó para decirme sobre la recepción del proyecto que fue aprobado, o sea el que yo hice. Y la verdad me importa muy poco lo que opinen mi madre y tu al respecto, Carlos.
Él comenzó a sulfurarse un poco más.

- Bueno pues cuando es esa recepción ?. Yo iré contigo.
- Como quieras, de todas maneras le voy a decir también a Ingrid.
- Bien, te veo en tu departamento mas tarde. Te amo.
- OK, bye.


Mónica cortó la comunicación, sintió un leve enojo por el comentario hacia Cirse, que podría tener de malo que les molestara a ambos?,
Resignada, continuó seleccionando y aceptando las elecciones de alcatraces y tulipanes en ese salón enorme, con un millón de sueños colgados e impresos en catálogos para hacer inolvidable, el día más importante de una Novia.